sábado 21/5/22

Un grupo de investigadores de Reino Unido ha descrito la infección por COVID-19 más larga conocida hasta el momento. En concreto, el paciente dio positivo durante 505 días antes de su fallecimiento.

Anteriormente, el caso más largo confirmado por PCR era de 335 días. Los investigadores, que estudiaron el virus en nueve pacientes en Londres, también demuestran que las variantes pueden proliferar en inmunodeprimidos y presentan los detalles de uno de los primeros casos de COVID-19 ocultos (casos en los cuales se pensaba que el paciente había superado el virus, con pruebas negativas que lo respaldaban, pero más tarde se detecta que la infección aún seguía).

El equipo de investigadores estaba interesado en cómo el SARS-CoV-2 se desarrolla en inmunodeprimidos con el paso del tiempo. "Una teoría es que las variantes evolucionan en personas cuyos sistemas inmunes están debilitados por enfermedades o tratamientos médicos como quimioterapia, que pueden tener una infección persistente", explica el doctor Luke Bladgon Snell, del Guy's and St Thomas' NHS Foundation Trust. Por ello, quisieron investigar qué mutaciones surgen y si evolucionan en las personas con infección permanente. El estudio involucró nueve pacientes inmunodeprimidos que dieron positivo durante al menos ocho semanas.

Las infecciones duraron 73 días de media, pero hubo dos pacientes que tuvieron infecciones permanentes durante más de un año. Los pacientes tenían el sistema inmune debilitado a causa de trasplante de órganos, VIH, cáncer o tratamientos médicos por otras enfermedades. Fueron estudiados entre marzo y diciembre de 2020.

Las muestras tomadas regularmente y los análisis genéticos del virus muestran que cinco de los nueve pacientes desarrolló por lo menos una mutación vista en las variantes de preocupación. Algunos de ellos desarrollaron varias mutaciones asociadas con variantes de preocupación, como la Alpha, Delta y ómicron. De hecho, el virus de un paciente desarrolló 10 mutaciones encontradas en variantes de preocupación, como Alpha, Gamma y ómicron.

"Esto demuestra que las mutaciones encontradas en variantes de preocupación pueden surgir en pacientes inmunodeprimidos y apoya la idea que nuevas variantes de los virus puedan desarrollarse en individuos inmunodeprimidos. Sin embargo, es importante recalcar que ninguno de los pacientes de nuestro estudio desarrolló nuevas variantes que se haya convertido en variantes de preocupación. Además, aunque este estudio demuestra que pueden surgir variantes en personas inmunodeprimidas, aún desconocemos si las anteriores variantes de preocupación como Alpha, Delta y ómicron se originaron de este modo", detallan los autores.

Cinco de los nueve pacientes sobrevivieron. Dos de ellos superaron la infección por SARS-CoV-2 sin tratamiento, dos más la superaron después del tratamiento con terapias de anticuerpos y antivíricos y el otro aún no ha superado la infección.

En su último tratamiento a principios de 2022, el paciente con infección en curso había estado infectado durante más de un año (412 días). La persona ha sido tratada con anticuerpos monoclonales para tratar de eliminar la infección. Si esta persona sigue siendo positiva en su próxima cita médica, es probable que supere la infección anterior más larga conocida de 505 días descrita en este estudio.

Los investigadores también describen uno de los primeros casos de una infección de COVID-19 19 oculta. "Describimos como infección oculta el caso en el cual se cree que se ha superado el virus, por dar negativo en las pruebas, por ejemplo, pero más adelante se descubre que la infección sigue en curso. Esto también se ha descrito con otros virus como los que causan Ébola o Hepatitis B y es diferente a la COVID-19 a largo plazo, en que generalmente se piensa que el virus se ha eliminado del organismo, pero los síntomas siguen", detallan.

El paciente era sintomático y dio positivo en COVID-19 antes de recuperarse. Dio negativo varias veces antes de desarrollar síntomas otra vez varios meses más tarde. Una prueba PCR dio un resultado positivo y la secuenciación del genoma del virus en ese momento sugería que la infección la había causado la variante Alpha, que había sido eliminada de Reino Unido. Eso implicaba que el virus estuvo presenten en el cuerpo desde la infección inicial, pero no se detectó.

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