lunes 18/10/21
POLÍTICA

¿Podemos ver en Cantabria un bloqueo del Gobierno como el que está habiendo en otras comunidades?

La dimisión de Salvador Blanco en Sodercan es la condición impuesta por Podemos para no bloquear los presupuestos y el principal escollo del bipartito PRC-PSOE en el futuro más inmediato.

El ex secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y la secretaria general regional, Eva Díaz Tezanos, durante un mitin de campaña
El ex secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y la secretaria general regional, Eva Díaz Tezanos, durante un mitin de campaña

Todos los partidos políticos coinciden en que la Ley de Presupuestos es la herramienta fundamental para poder gobernar. Pero a partir de aquí, las coincidencias desaparecen. El bipartito PRC-PSOE que gobierna Cantabria todavía no ha aportado el texto inicial de esta ley que permita al resto de partidos empezar a trabajar en enmiendas, algo criticado tanto por formaciones políticas como por otros actores sociales. Pero el problema real se presenta en su aprobación. Hasta ahora, el Gobierno regional ha contado con el apoyo de Podemos en muchas de sus decisiones, pero este apoyo, como ha manifestado la formación morada, parece no existir para estos presupuestos.

El escollo principal, como es bien sabido, es la designación de Salvador Blanco como consejero delegado de Sodercan. Los diversos informes que apuntan a “falta de transparencia” e “irregularidades” en la asignación de proyectos y, por tanto, de capital público bajo su mandato ha generado una línea roja que Podemos no está dispuesto a rebasar. Su negativa a los presupuestos, unida a la previsible y casi anunciada por el PP, deja como única alternativa para el bipartito los dos votos que Ciudadanos tiene en el Parlamento de Cantabria.

Pero a tenor de los últimos acontecimientos en la política nacional este bloqueo a los presupuestos puede extenderse al resto de la legislatura. Podemos Cantabria, a diferencia de lo que ha hecho la formación en otras comunidades autónomas, todavía no se ha manifestado respecto a la postura que adoptarán si finalmente el PSOE se abstiene y permite un gobierno del PP de Mariano Rajoy, pero la postura que parece extenderse por todo el territorio nacional es la de retirar el apoyo a los gobiernos socialistas.

La negativa de Podemos a los presupuestos, unida a la previsible y casi anunciada por el PP, deja como única alternativa para el bipartito los dos votos que Ciudadanos tiene en el Parlamento de Cantabria

El caso de Cantabria tiene matices. En realidad, el apoyo de Podemos es al PRC, socio de Gobierno del PSOE, y en concreto fue para la investidura de Miguel Ángel Revilla, y no de gobernabilidad como en otras regiones. Sin embargo, la declaración de la formación liderada por Julio Revuelta de no apoyar los presupuestos ha provocado un cisma en el bipartito. Aunque socialistas y regionalistas han querido escenificar unidad, lo cierto es que varias declaraciones públicas, como la del consejero de Presidencia y Justicia, Rafael de la Sierra, invitan a pensar que existe cierta incomodidad ante la posibilidad de que, si C’s dice ‘no’, los presupuestos no lleguen a buen término.

La tensión entre Podemos y PSOE en Cantabria ha sido manifiesta prácticamente desde el comienzo de la legislatura. En las últimas semanas, sin embargo, el grado de tensión ha ido en aumento. Mientras la formación morada ha dejado claro que no apoyará unos presupuestos que permitan a Salvador Blanco gestionar dinero público, los socialistas han instado a Podemos a acudir a los tribunales, algo que ya ha hecho el propio consejero delegado de Sodercan, que se ha querellado contra el Secretario General de Podemos Cantabria por un atentado contra su honor.

Si finalmente Podemos decide retirar el apoyo al PSOE por la abstención al Gobierno de Rajoy la situación en Cantabria puede complicarse sobremanera. Como explicó el secretario general de la formación morada al analizar el acuerdo de investidura con el PRC, la inmensa mayoría de los puntos incumplidos están bajo el paraguas de los socialistas. De producirse una ruptura definitiva, muchas de las iniciativas podrían ser bloqueadas en un gobierno cuya mayoría de presupuesto, y de consejerías, están en manos del PSOE.

Antecedentes

Desde luego, lo que ocurre en Cantabria no es el primer caso de esta confrontación entre PSOE y Podemos, y por supuesto no será el último. El más llamativo ha sido el de Castilla-La Mancha, donde la formación morada rompió el pacto con los socialistas, que ahora se quedan en minoría en un Parlamento en el que solo hay tres colores políticos (rojo, morado y azul).

Y por si a alguien le quedaban dudas de la decisión de Podemos, estos días se ha escenificado el complicado futuro que tiene el PSOE en esa comunidad. El primer Debate sobre el Estado de la Región del socialista Emiliano García-Page como presidente se ha saldado con el rechazo de las siete resoluciones impulsadas por el Ejecutivo regional.

En el caso de Cantabria sí sería necesaria una votación contraria de la formación morada, lo cual ya se ha producido en más de una ocasión durante el primer año de esta legislatura

Y no se debe al voto en contra de Podemos, sino a la mera abstención, dado que el PP en esa comunidad tiene más diputados que el PSOE. En el caso de Cantabria sí sería necesaria una votación contraria de la formación morada, lo cual ya se ha producido en más de una ocasión durante el primer año de esta legislatura.

Es sin duda el primer caso significativo de las consecuencias que podría tener una ruptura entre PSOE y Podemos en aquellas comunidades donde uno gobierna con el apoyo del otro. La pregunta que cabe hacerse es si es un hecho aislado o la primera ficha de una reacción en cadena que se extienda a todo el territorio nacional.

A tenor de las palabras del Secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique, es más bien lo segundo. Cierto es que dentro de la formación podemita existen dos líneas bien diferenciadas, representadas por Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, pero todo apunta a que el partido se inclinará por la postura de Iglesias.

Esto supone, en última instancia, una oposición frontal no solo al PP, sino también al PSOE. Y la consecuencia en las comunidades no es otra que esa ruptura, total o parcial, con los socialistas. En Aragón ha sido el propio Echenique quien ha advertido de las consecuencias de una hipotética abstención en el Congreso de los Diputados, y que seguiría la senda iniciada en Castilla-La Mancha. Y en el aire quedan Valencia o el Ayuntamiento de Madrid, entre otros.

Evidentemente, en Cantabria este fenómeno depende de muchos otros factores al estar el Parlamento mucho más fragmentado. Sin embargo, y en último término, la Cámara regional parece dividirse en dos partes bien diferenciadas. Parece claro que el PP, sobre todo después de las recientes palabras de su presidente regional, Ignacio Diego, no va a ser apoyo ni ahora ni nunca a un gobierno de Revilla, al que tildó de “ruin y mezquino”.

Si finalmente Podemos decide oponerse de forma firme a las iniciativas del Ejecutivo cántabro, éste se verá en una situación de minoría en el Parlamento, a menos que logre el apoyo de Ciudadanos. Incluso si únicamente decidiera centrar su oposición en el PSOE, el bipartito vería limitadas sus capacidades de gestión en algunas de las áreas más importantes para el Gobierno.

Comentarios