domingo. 03.07.2022

Siempre que acometemos la biografía de una mujer en la época de principios del siglo XX sentimos el dolor y la impotencia de vidas truncadas por el conflicto civil español. Son mujeres pioneras, rompedoras, inteligentes que se desgarran entre el exilio y el dolor de ver perder sus ideales, su patria y su familia. Todo esto es llevado al paroxismo en el caso de Carlota O'Neill por las terribles circunstancias vitales que le tocaron vivir y la saña con que los hechos acaecidos en el 36 marcaron su vida.

Rompió con los condicionantes de su clase abriéndose a las ideas progresistas que impulsó la Revolución Soviética

Nació en Madrid un 27 de marzo, de 1905, hija de familia de alta burguesía, culta e ilustrada, rompió con los condicionantes de su clase abriéndose a las ideas progresistas que impulsó la Revolución Soviética. Su padre, Enrique O'Neill, diplomático mexicano de origen irlandés y su madre Regina Lamo, colaboradora de Lluis Companys, Carlota es tía de Lidia Falcón. Partícipe, como tantas mujeres de su época de los movimientos liberadores que impulsaron la II República, propugnó un feminismo liberador y el amor libre, comenzando a escribir muy pronto.

Conoció a Virgilio Leret, de ideas progresistas como ella, formando pareja sin casarse, teniendo dos hijas de su unión. Más tarde las circunstancias y presiones familiares les hicieron claudicar de su unión en libertad y contrajeron matrimonio. Leret era un apasionado de la aeronáutica, capitán de Aviación. Llegó a  inventar un motor de aviación cuya patente le fue concedida un dos de julio de 1935. En junio de 1936 comenzaron a realizarse los modelos de pruebas en los talleres aeronáuticos de la Hispano-Suiza. Sus proyectos sufrieron vicisitudes desgraciadas víctimas del levantamiento militar del 36. Sirva como ejemplo el hecho de que tuvo que ser su hija, Carlota Leret O'Neill, la que pagó de su bolsillo el prototipo que se expone en el Museo de Aviación.

Carlota O'Neill fue amiga de Federica Montseny, Victoria Kent, y todas las Sinsombrero moviéndose entre el Lyceum Femenino y en los círculos progresistas y feministas que propiciaron la II República, aunque no tuvo una participación política directa fue afiliada de Izquierda Republicana. Desarrolló una labor de difusión cultural importante durante ese tiempo en el teatro, que tal como hiciera Lorca con su Barraca, consideraba que la difusión literaria y teatral era  la  mejor arma de culturización del pueblo y por tanto de su liberación.

El verano de 1936, Carlota, Virgilio y sus dos hijas, pasaban el verano en una batea atracada en Melilla. Cumplen con ello un sueño que Carlota le había expresado a Virgilio: vivir en el mar. Residen en el barco y salen de vez en cuando a la ciudad, a jugar al tenis, a comer o a estar con amigos. El 17 de julio por la tarde está el cielo nublado, él lee en una hamaca mientras ella escribe dentro del barco, las pequeñas juegan cerca de ambos. Se escuchan unos tiros, Leret es capitán con ideas republicanas y progresistas, por lo que entabla un tiroteo con los golpistas, siendo detenido al poco tiempo por un teniente rebelde al ser derrotado en la escaramuza.

No sirve de nada su ocultación ya que son detenidas ambas, Carlota y Librada, pasando al Fuerte de la Victoria Grande

Le trasladan a tierra y la familia será la última vez que le vea. Poco después un alférez, amigo, llega a fin de rescatar a Carlota que es conducida, junto con la criada de la familia, Librada, y las pequeñas hijas, a su casa, donde residen un tiempo de forma discreta. No sirve de nada su ocultación ya que son detenidas ambas, Carlota y Librada, pasando al Fuerte de la Victoria Grande. Las niñas son conducidas, bajo la tutela de su suegro, a un colegio inhóspito para niñas huérfanas donde pasan frío y hambre.

El suegro de O'Neill, militar conservador, la culpa del “desvío” ideológico de su hijo y de su posterior fusilamiento. Tiene la tutela de las niñas mientras Carlota vive confinada en una cárcel terrible. Poco antes de ser detenida, comienza a escribir el libro más importante de su vida, que luego reescribirá ya que lo quema mientras los integrantes de Falange aporrean la puerta para ser detenida. En él cuenta el hambre, el hacinamiento, la miseria que pasa en esa cárcel. Está mezclada con prostitutas y delincuentes comunes en la prisión; lo que comienza siendo un libro personal pasa a convertirse en un relato coral en donde se desmenuza todo el horror de la prisión franquista. En la cárcel se entera de que su marido ha sido fusilado y las niñas trasladadas al colegio fuera de la ciudad. Sufre una crisis nerviosa, llegando a insultar a los carceleros lo que le acarrea un nuevo consejo de guerra. Durante cinco años sigue prisionera sin tener contacto con sus niñas que continúan bajo la tutela del suegro, confinadas en el terrible colegio. Fue absuelta por falta de pruebas pero, quizá las artes del suegro o las malas formas del franquismo, la mantienen confinada durante cinco años en esas duras condiciones.

Cuando sale de prisión lucha enconadamente en reunirse con las niñas, lo cual consigue pero sin obtener la patria potestad. Se traslada con ellas a Barcelona, viviendo en la más absoluta precariedad. Escribe para vivir, hace literatura de subsistencia pero mantiene la calidad de una gran escritora. No puede firmar con su nombre ya que sigue proscrita y utiliza el seudónimo Laura Noves. La penuria de postguerra, siendo una represaliada y perseguida por el odio de su suegro, a la muerte de su madre es tan grande que decide exiliarse, invitada por un amigo, en 1949 a Venezuela con las pequeñas. La enorme decepción sufrida al ver que las potencias ganadoras de la II Guerra abandonan a su suerte a los demócratas españoles también le  impulsa a tomar esa decisión. Siente que no tiene nada que hacer en un país donde la dictadura se asienta con la conformidad internacional.

Poco después de llegar consigue trabajo en prensa, radio, incluso en televisión, trasladándose de nuevo a México de donde es su padre. Se asienta en ese país refugio de tantos españoles huidos, desarrollando su vida literaria plenamente. Reescribe el libro de memorias carcelarias, titulándole: “Una mexicana en la guerra de España”, ve la luz en 1964. Los estudiosos de su literatura nos confirman que es lo mejor de su obra. En España se publica en 1979 (Turner). Tiene publicado también una obra poética bellísima “Romanza entre rejas” escrita, como la anterior, en la cárcel. Realiza obras de teatro: “Circe y los cerdos”, “Cómo fue España encadenada”.

La obra de Carlota O'Neill no debiera padecer el olvido que la mantiene en desconocimiento ya que tiene un gran valor, así como su persona. Fue una mujer adelantada a su tiempo, inteligente, valiente y rompedora, tan solo fue abatida por una triste historia que destrozaron su familia y su vida. Su ideario progresista así como el feminismo que practicó toda su vida, le hacen merecedora de un reconocimiento popular del que carece.

Murió en Caracas, donde residen sus hijas, en el año 2000. Sus cenizas fueron esparcidas por la cima de Popocatepetl.

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