martes. 05.07.2022
SUCESOS

Un surfista pierde parte de una pierna tras el ataque de un tiburón

Durante la lucha con el escualo el joven australiano, que se encuentra en estado grave, también vio dañada su mano.

Un surfista australiano está en estado grave tras el ataque de un tiburón
Un surfista australiano está en estado grave tras el ataque de un tiburón

Un surfista profesional fue hospitalizado después de ser atacado por un tiburón en la costa este de Australia. Brett Connellan, de 22 años, estaba surfeando en la playa Bombo en Kiama, a 120 kilómetros al sur de Sidney, cuando fue atacado el miércoles por la tarde por el escualo y perdió una parte significativa de su muslo izquierdo, según la CNN.

Su mano también resultó dañada mientras intentaba luchar contra el tiburón.

Los testigos dicen que había al menos una docena de surfistas en la playa esa tarde, pero que Connellan estaba a 50 metros del grupo principal cuando ocurrió el ataque.

Joel Trist, también surfista y amigo de Connellan, contó: "Lo primero que vi fue a Brett que se sacudía en el agua". Luego escuchó un "grito terrible". Rápidamente nadó hacia su amigo y logró rescatarlo. El padre de Connellan dijo que su hijo está "en condición crítica, aunque estable".

En Australia se comenzó a probar el uso de aviones no tripulados para vigilar las costas, tras una serie de ataques de tiburones contra nadadores en la costa este, según ha informado el Ministerio de Agricultura y Materias Primas del estado de Nueva Gales del Sur.

14 ataques

El año pasado, en ese estado australiano hubo 14 ataques de tiburones, uno de ellos mortal. Para prevenir los ataques, las autoridades estatales apoyaron el desarrollo de nuevas tecnologías y se puso en marcha un programa piloto en el que se usa un dron para identificar a los tiburones que nadan por la costa y proporcionar asistencia a las personas que puedan verse amenazadas por ellos.

Los ataques son hechos por un tiburón "vagabundo", un animal solitario más "inteligente" que el promedio

El avión no tripulado preparado para esta misión se llama Little Ripper, está valorado en 180.000 dólares y tiene una cámara de alta definición que transmite imágenes aéreas a los equipos en tierra.

Además, contiene una cápsula de rescate que se despliega en caso de emergencia, proporcionando equipamiento médico, repelente de tiburones y una balsa inflable que puede transportar hasta tres personas.

Ataques a humanos

El cirujano australiano Victor Coppleson fue uno de los primeros científicos modernos que trató de entender y explicar por qué los tiburones atacan a los humanos.

En su libro publicado en 1962, que aún sigue vigente, Coppleson recogió y analizó 281 ataques de tiburones en Australia y en todo el mundo a nadadores, surfistas, buceadores, y supervivientes de un naufragio.

Según Coppleson, la mayoría de los ataques de tiburones se produjeron entre las dos y las seis de la tarde y se cometen generalmente por animales aislados. La mayoría de las veces, el tiburón se va después de atacar a su víctima, ignorando totalmente a los otros nadadores.

El experto en ataques a tiburones, observó también que los tiburones no atacan a los humanos en aguas con temperaturas mayores a 21 grados.

En este sentido, defendió la teoría de que los ataques son hechos por un tiburón "vagabundo", un animal solitario más "inteligente" que el promedio, pero que, posiblemente enfermo, desarrolle un gusto por los humanos como una presa fácil. Los denomina "tiburones sin escrúpulos".

Una de las peores series de ataques en aguas australianas se atribuyen a un tiburón tigre de cinco metros de largo.

Según National Geographic, la mayoría de la gente piensa en los tiburones como depredadores viciosos pero realmente existen muy pocos ataques a humanos.

Respecto a las estadísticas, el 93% de los ataques mundiales de tiburones desde 1.580 a 2010 fueron a hombres debido a que el patrón refleja que históricamente el hombre ha desarrollado más actividades en el mar.

2010 fue el año con mayor número de ataques no provocados de la última década, con 79. El 42% de los ataques no provocados tuvieron lugar en Norte América.

El 50,8% de los ataques en ese año fueron a surfistas, el 38% a nadadores y pescadores, el 8% a buceadores y el 3% a balsas hinchables.

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