lunes 18/10/21
ENTREVISTAS

“Se prohibió el uso del cannabis medicinal para favorecer a la industria del petróleo y de los fármacos opiáceos”

Jhon Betancurt Rendon, Médico Veterinario y Zootecnista de la Universidad de Caldas, Colombia, comenzó a consumir cannabis medicinal por problemas epilépticos. Tras comprobar que ningún medicamento le funcionaba y que perdía sus habilidades cognitivas, empezó a investigar a través de un libro ‘El tratado del cannabis medicinal’ que un médico le prestó. A partir de ahí investigó en sí mismo con un tratamiento buscado y más tarde se adentró en el mundo del cannabis para animales.

John Betancurt Rendon
John Betancurt Rendon, médico veterinario


Los seres humanos, podemos consumir cannabis, ya sea por decisión propia o por cuestiones medicinales, pero, ¿se le puede aplicar a todos los animales un tratamiento medicinal con cannabis?

En general, a cualquier animal. Todos los vertebrados, como nosotros, los seres humanos, tenemos un sistema que se llama cannabinoide, y básicamente es paralelo al nervioso y su función es hacer homeostasis de todo el cuerpo, regular otras funciones, es decir, producir bienestar y disminución del dolor. Esto en cualquier vertebrado: perros, gatos…

En cuanto a los problemas de salud en los animales, ¿para qué tipo de enfermedad o dolencia puede servir el uso del cannabis en estos seres vivos?

Existen tres ramas; enfermedades neurodegenerativas, enfermedades autoinmunes y la otra, el dolor en sí. Las enfermedades neuro generativas trabajan muy bien el THC (el principal constituyente psicoactivo del cannabis). En este caso, durante muchos años han afirmado que no es un componente medicinal, pero es un mito. El THC también es medicinal para ciertas enfermedades. Las enfermedades autoinmunes, generalmente se trabaja el CBD (un cannabinoide que se encuentra en el cannabis, siendo el principal componente de la planta), que tiene la función de regular el sistema inmune. Después el tratamiento para el dolor, que puede estar relacionado o no con las enfermedades neurodegenerativas. Es el tipo más complejo porque un animal no te puede decir en que grado de dolor se encuentra, sin embargo, a un humano le preguntas del 1 al 10, ¿cuánto dolor tienes?, y la misma persona es capaz de responder. El dolor está muy infravalorado, a veces como consecuencia lleva a otras enfermedades. Es complicado llegar al grado de dolor de un animal para poder aplicarle la medicina

¿Y las dosis que se aplican a un animal?

Es difícil también por esa cuestión. Nosotros desde la Red de Cannabis Medicinal Veterinaria, que es donde estamos trabajando participativamente en varios países del mundo, tenemos animales desde los 700 kilos, como los caballos, hasta chiguaguas de 4 kilos. La dosis es muy diferente, pero el principio el mismo.

 "El dolor está muy infravalorado, a veces como consecuencia lleva a otras enfermedades. Es complicado llegar al grado de dolor de un animal para poder aplicarle la medicina"

Por ejemplo, los perros son el animal más susceptible al cannabis, sobre todo al THC, a su propio componente activo. En Colombia, nos llegan muchos problemas de perros que se comen el cogollo o la medicina del dueño en tratamiento y se intoxican.

¿En qué consiste la Red de Cannabis Medicinal Veterinaria que has mencionado?

Nosotros trabajamos como una ONG que se llamaba Corporación Conciencia Verde. Somos veterinarios de todo el mundo que compartimos casos clínicos y desde nuestra experiencia de 20 años trabajando con el cannabis medicinal. A partir de ahí hacemos una investigación participativa. Tenemos pacientes en México, Chile, Argentina o España, todos en interconsulta. En Colombia tenemos palomas, gatos, caballos, perros, gallinas y animales exóticos y destacamos la experiencia de nuestros veterinarios.

¿Hay una gran diferencia en el uso medicinal del cannabis, por ejemplo, en Latinoamérica y Europa ¿Por qué esta situación?

En este momento, en España, es totalmente ilegal. En Colombia es legal desde una normativa que se aplicó en agosto del 2017, por eso, médicos y veterinarios, podemos recetar cannabis a nuestros pacientes, siempre con una prescripción médica y con un consentimiento del paciente o en el caso de animales, del dueño.

Es decir, en Colombia, un médico o veterinario puede recetar cannabis a sus pacientes

Eso es. Siempre y cuando el producto tenga los sellos que debe que tener de la salud y que tenga prescripción medica y consentimiento formado. Es decir, todo lo que pide el Ministerio para poder recetar cannabis de manera medicinal.

¿Conoces el caso de alguna asociación animalista o grupo especializado en veterinaria que esté en contra de aplicar cannabis para dolencias o enfermedades en animales?

En Colombia, que yo sepa, no. A ver, el cannabis medicinal lleva en nuestra cultura 10.000 años, a pesar de haber estado 100 años prohibido. Esto viene desde la medicina china, con la acupuntura y el cáñamo, que es el otro nombre con el que conocemos al cannabis. Si nos ponemos a mirar un poco la historia hacia el 1.900, el cannabis fue uno de los fármacos más utilizados. Lo que está sucediendo ahora con el uso del cannabis en la medicina es recuperar lo de antes, porque antes del parón, también se trataba a animales y a personas con el cannabis. No es nada de ahora. Nosotros en nuestra generación no conocíamos el cannabis legal pero nuestros abuelos sí.

¿A qué crees que se debe ese parón?

En Colombia, como en cualquier otro lugar por cuestiones políticas y económicas. Todo se intensificó después de la postguerra, con una ley que se llamaba Marihuana Tax Act, en 1937, por parte de Estados Unidos, que lo que hizo fue empezar a reglamentar el uso del cáñamo y al final lo empezó a prohibir. Básicamente esto pasó por el lanzamiento y el surgimiento de los opiáceos, que es toda una industria y por el lanzamiento y surgimiento también de la empresa petrolera, ¿qué tiene que ver? el primer motor a combustión interna, Ford no lo hizo con gasolina, si no con aceite de cáñamo, entonces era un competidor directo. Con el cáñamo también se hacían fibras y otros productos que le hacían competencia a la industria del petróleo y a las farmacéuticas. Por eso empezó la prohibición.

El grave problema de los opiáceos hasta el año pasado en Estados Unidos, declaró una epidemia por muerte por opiáceos donde más de 200 mil personas mueren año por el mal uso o excesivo de este tipo de drogas que te causan un paro cardiorrespiratorio, cosa que no pasa con el cannabis, porque los opiáceos tiene unos receptores que, a nivel del tallo cerebral, cuando tú te pasas de la dosis te da un paro. El cannabis no tiene ese receptor, por eso no produce la muerte, esa es la explicación científica.  En resumen, se prohibió el uso del cannabis medicinal para poder seguir la industria del petróleo y de los fármacos opiáceos.

¿Cuál crees que es el futuro del cannabis medicinal?

Desde el punto de vista económico es que todo gira entorno a los países que empiezan a trabajar el tema medicinal. Esto va llegando a lo recreativo y es un tema ético, bioético y médicos están de acuerdo en decir que lo recreativo tiene que ver con la salud. Hay gente que piensa diferente, pero en ese orden de ideas, pensamos que en lo médico cada vez va a haber más descubrimientos que van a dar las bases que ha perdido el cannabis.

En Colombia salió una publicidad hace años que decía “La mata que mata” que viene a decir la mala fama del cannabis medicinal y eso es muy difícil de sacar de la mente de las personas. De manera científica, si se puede entender el cannabis medicinal.  En este mismo país, que es el mío, solo podemos recetar cannabis veterinarios y médicos.  Creemos en un futuro más avanzado, la economía y la política tiene mucho que ver.

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