domingo 28/11/21

Quienes padecen de fibromialgia (un 2,4% de la población en España, de acuerdo a un estudio llevado a cabo por Episer) cuentan con un dolor constante que les llega a afectar al resto de su vida, incluso en los quehaceres más cotidianos. Durante mucho tiempo se vio a esta enfermedad como algo menor, relacionado con el aspecto psicológico (que también es relevante) pero hoy en día, y desde 1994, es reconocida como enfermedad por la misma Organización Mundial de la Salud (OMS) Su cuadro clínico puede llegar a ser de lo más variado con, además del dolor, fatiga, cansancio, insomnio o problemas gastrointestinales o de memoria por lo que se hace vital un diagnóstico a tiempo y un tratamiento adecuado.

Dentro de las formas en las que se puede tratar la fibromialgia destaca la terapia de andulación. Para muchos será de lo más desconocida pero con esta terapia, que cuenta con certificación sanitaria y ha demostrado dar muy buenos resultados, lo que se hace es aplicar calor mediante infrarrojos y vibraciones mecánicas, además de una postura específica. El paciente lo único que ha de hacer es permanecer relajado y tumbado boca arriba. Nada más. Pero, ¿qué se consigue mediante una terapia de andulación?

Hay que aclarar que aunque la terapia de andulación está indicada para personas que padezcan fibromialgia, bien se puede emplear en otro tipo de pacientes con diferentes patologías asociadas a otro tipo de dolor crónico. Por ejemplo, personas que tengan ciática, lumbago, hernias discales o artrosis.

Lo que se consigue con esa vibraciones que se emplean es aliviar el dolor gracias a que producen estímulos de bienestar que se superponen a los estímulos del dolor. Además, se mejora la circulación sanguínea y se estimula el sistema linfático. Y, por último, se logra que el paciente alcance un estado de lo más agradable al conseguir relajarse tanto física como mentalmente.

OTRAS FORMAS DE TRATAR LA FIBROMIALGIA

    1. Terapia psicológica. Es cierto que el dolor de la fibromialgia es real y que no sólo está en la cabeza de los pacientes que la sufren, pero también es cierto que su origen puede ser psicológico y que, en muchas ocasiones, se agrava por estar en situaciones de continuo estrés. Es muy buena idea el saber liberarse de aquello que resulta perjudicial y también el conseguir diferentes formas de evadirse y relajarse.

    2. Fisioterapia. Ponerse en buenas manos es más que una buena idea. Estos especialistas serán capaces de localizar las zonas de dolor y aplicar un tratamiento físico, en forma de masajes, que hará que los padecimientos sean mucho menores.

    3. Fármacos. Suelen ser muy empleados al inicio de los tratamientos, como paliativo inicial, para que el dolor no sea tan persistente. En ocasiones, lo que recetan los médicos son antidepresivos porque, además de reducir el dolor, ayudan a conciliar el sueño, que suele verse de lo más afectado en pacientes con fibromialgia. Aunque no es recomendable abusar de los fármacos por sus efectos secundarios.

    4. Hacer ejercicio. Está demostrado que el mantenerse en forma ayuda a verse mejor por fuera, pero también a sentirse mejor por dentro. Al tiempo que se fortalece la musculatura se liberarán endorfinas, que hace que las personas se sientan mucho mejor. Por supuesto, el deporte también suele ayudar a conseguir dormir bien así que, siempre que el dolor no lo impida, hay que ponerse a ello.

LAS MUJERES, LAS MÁS AFECTAAS POR LA FIBROMIALGIA

Uno de los principales problemas de la fibromialgia es que resulta muy difícil dar con un claro diagnóstico porque esta enfermedad llega a afectar a muchos y muy diferentes sistemas del organismo, como puede ser el sistema límbico, nervioso o intestinal. A esto se suma el hecho de que cuando se llevan a cabo pruebas físicas no se da con nada en concreto, pero los pacientes no dejan por ello de sufrir dolor.

Lo que sí que ha quedado demostrado por varios estudios es que la mayoría de las personas afectadas por fibromialgia son mujeres, en edad adulta que suelen ser muy exigentes consigo mismas y con su entorno y que pueden, además, haberse visto afectadas por un trauma en la infancia.

La experta en psicología clínica, Alejandra Rodríguez, apunta a este respecto que aunque son personas a las que se ve cuerdas, "se sobreexigen tanto que el cuerpo empieza a enfermar" También tiene que ver con no saber manejar bien el estrés.

UN MAL FUNCIONAMIENTO DEL SISTEMA NERVIOSO

Cuando se empezó a estudiar la fibromialgia se pensó que su origen era reumatológico, pero quedó esclarecido que, en realidad, tenía que ver con una alteración en el sistema nervioso central, tal y como explica José María Gómez, neurólogo de la Clínica de la Luz y coordinador del Grupo de Estudio de Fibromialgia de la Sociedad Española de Neurología.

Es ese mal funcionamiento del sistema nervioso el que acaba por repercutir en la piel, los músculos o la piel derivando en todos los síntomas y padecimientos de la fibromialgia, pero en los análisis o las pruebas de imagen no se detecta nada.