sábado 4/12/21

El cambio horario siempre trae consigo una intensa polémica sobre la necesidad o no de dicho cambio. Un gesto tan sencillo como girar ligeramente la manecilla del reloj (aunque pocos tengan que hacer ya este gesto debido a la cantidad de aparatos digitales que realizan solos dicha función). Muchos países de Europa dejaron atrás el horario de invierno y el de verano, manteniendo el mismo horario todo el año.

La práctica del cambio de reloj ha permitido a los científicos analizar su influencia en diversos aspectos de la fisiología humana y la vida social

Así, un estudio realizado recientemente por el profesor José María Martín-Olalla, de la Universidad de Sevilla, se ha centrado en estudiar desde una perspectiva fisiológica que ocurriría si anulásemos el horario de verano. Como conclusión, Martín-Olalla deduce que conservar el mismo horario durante todo el año nos llevaría a aumentar la actividad humana durante la noche en invierno, con las consecuencias que ello conllevaría.

La práctica del cambio de reloj ha permitido a los científicos analizar su influencia en diversos aspectos de la fisiología humana y la vida social. En los últimos años, muchos de estos estudios han puesto de manifiesto los riesgos de esta práctica y han pedido a menudo su supresión. Sin embargo, la ciencia no ha sido capaz de analizar desde una perspectiva experimental qué consecuencias tendría la anulación del horario de verano.

Ante tal situación, tras el estudio se ha llevado a cabo una comparación del ritmo de trabajo a lo largo del día y del de sueño en países como Alemania y Reino Unido, ya que las dos naciones comparten una latitud y un estilo de vida muy parecidos.

El estudio arroja resultados que apuntan que Alemania empieza día con media hora de adelanto respecto al Reino Unido. Mientras que en las islas el comienzo de la actividad se ajusta a la salida del sol durante el invierno y en Alemania empiezan antes de esa hora.

Esto se explica porque en el país germano al desprenderse del horario de verano por 30 años facilitó que comenzase antes la actividad. En invierno, este comienzo se lleva a cabo antes y ha continuado gracias a la utilización de la luz artificial.

Tras observar las conclusiones, se puede entender que los británicos se han visto expuestos a un cambio de hora y sus riesgos asociados dos días al año y los alemanes se han enfrentado a iniciar su actividad diaria en las horas oscuras de la mañana durante tres meses al año, con los riesgos que trae esto.

Si llevamos este razonamiento a nuestro país, de imponerse el horario de invierno para todo el año, más personas querrían comenzar a trabajar antes en las estaciones de primavera y verano, ya que amanece antes.

Realmente ninguna opción parece tener todos los datos a favor, ya que existen los riesgos de que las estaciones llevan a los países a regirse por los horarios, y que el horario de verano es bueno para alinear la hora de entrada al trabajo con la salida del sol, controlando la actividad humana en función de las estaciones de forma similar a tiempos pasados.

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