viernes 27/5/22

Las Consejerías de Sanidad y Educación del Gobierno de Cantabria han implantado un 'corredor educativo' para una gestión "ágil y rápida" de casos COVID-19 detectados en las aulas, de tal forma que si un alumno o un trabajador presenta síntomas compatibles durante la jornada escolar, el 'coordinador COVID de centro' avisará al 'coordinador COVID intermedio' -un profesional de la Consejería de Educación- que, inmediatamente, informará a la estructura de vigilancia epidemiológica educativa de la Consejería de Sanidad para realizar una PCR y gestionar el caso.

Este es el esquema básico de funcionamiento de la estructura de vigilancia epidemiológica diseñada por la Dirección General de Salud Pública que, junto con Atención Primaria y la Consejería de Educación, establece una vía propia para el ámbito escolar con el fin de minimizar la transmisión en las aulas.

El detalle de su funcionamiento, diseñado para adecuar a la comunidad autónoma las directrices aprobadas por el Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias a finales de agosto y aceptado por todas las autonomías, se explicó el viernes en un encuentro telemático a los más de 300 coordinadores COVID de los centros. Estará en funcionamiento a partir del próximo lunes, cuando están llamados a las aulas los alumnos de Infantil, Primaria y Educación Especial.

Para el consejero de Sanidad, Miguel Rodríguez, el establecimiento de este sistema "propio y diferenciado" para el ámbito educativo es la mejor opción para lograr una "gestión ágil y eficaz" en la identificación y gestión de casos, que consiga reducir al mínimo la transmisión en los centros. Una estructura que, en la práctica, replica la establecida en los centros de mayores, adaptándola a una población "que es muy superior" en número, ya que alrededor de 120.000 personas pasan a diario por los centros educativos en Cantabria.

Según ha explicado, la detección precoz de casos en el sistema educativo es, por una parte, clave para evitar una transmisión del virus que provoque cierres de centros pero, también, una vía para el control epidémico a través del propio sistema educativo. Así, en los centros educativos se detectarán muchos casos sospechosos que pueden haberse generado fuera del ámbito escolar, ha apuntado.

Para Lombó, la estructura diseñada, junto con las medidas establecidas en el protocolo de vuelta a las aulas y adaptadas por los centros en sus planes de contingencia, constituyen los dos "pilares" sobre los que se ha organizado la vuelta a las aulas. "El cumplimiento de las medidas de prevención minimizará los contagios, mientras que este 'corredor educativo' permitirá atajar la trasmisión de los casos detectados en las aulas", ha dicho. La consejera ha reconocido además el "apoyo constante y el trabajo continuo" de la Consejería de Sanidad, a través de la Dirección General de Salud Pública, que ha "guiado y acompañado cada paso de la preparación de este curso". Por último, ha reiterado el llamamiento a las familias para que "ni el alumnado ni el personal de los centros acuda a aulas ante la más mínima sospecha".

FUNCIONAMIENTO

A partir del lunes volverán a las aulas más de 90.000 alumnos en más de 300 centros educativos cántabros. Si un alumno presenta síntomas, se le colocará una mascarilla quirúrgica, se le llevará a un aula separada y previamente habilitada al efecto, tal y como estaba ya establecido en el protocolo de vueltas a las aulas diseñado por la Consejería de Educación, y se avisará a su familia para su recogida.

Los trabajadores y el alumnado mayor de 18 años abandonarán también los centros si presentan síntomas. Se pondrán entonces en funcionamiento el sistema por su primer eslabón, el coordinador COVID de centro. Ellos serán el inicio de una cadena de comunicación que se iniciará ante cualquier síntoma compatible con COVID. Trasladada esta información, comenzará a elaborar el listado de contactos estrechos del alumnado o docente, según los criterios establecidos para su identificación. Esta información llegará entonces a la figura del coordinador intermedio, quien, inmediatamente, solicitará la realización de una prueba PCR al equipo de vigilancia epidemiológica.

Para que el control epidémico sea efectivo, cualquier síntoma, por inespecífico que sea, se considerará susceptible de COVID. Es decir, ninguno de estos dos coordinadores -de centro o intermedio- realizarán ningún tipo de valoración médica, y todo síntoma (fiebre, malestar, dolor de garganta,...) conllevará la citación para la prueba. La cita se comunicará vía sms a la familia del alumno o el trabajador.

Esa persona se considerará caso sospechoso, y deberá permanecer aislado en su domicilio hasta disponer de los resultados de las pruebas diagnósticas. En caso de requerir atención sanitaria deberá llamar a su centro de salud. Hasta la obtención del resultado diagnóstico del caso, no se indicará ninguna acción sobre los contactos estrechos y la actividad docente continuará de forma normal extremando las medidas de prevención e higiene.

CASO CONFIRMADO

El resultado de la prueba se comunicará a la familia del alumno o al trabajador. Y esa información la conocerá también el coordinador covid intermedio, quien, en comunicación con el coordinador de centro, le indicará las medidas a adoptar: cuarentena para los contactos estrechos. Será el coordinador de centro quien avise al alumnado y personal afectado por esta medida. Además, y para reforzar la comunicación se establece un doble canal: familias y trabajadores informarán también al coordinador covid de centro del resultado de las pruebas.

Las familias o trabajadores deberán también comunicar al coordinador covid de centro la realización de pruebas y resultados realizadas fuera de este sistema. Una situación que se dará, por ejemplo, si el inicio de síntomas se produce en jornadas no lectivas o fuera del horario escolar. El protocolo de coordinación fija también que el coordinador covid ha de conocer si la falta al centro del alumno se debe al inicio de síntomas.

Tener disponible y actualizada la información sobre los casos estrechos será una de las claves para que este sistema funcione de forma efectiva. Y esa información ha de contemplar todos los ámbitos de la vida en los centros: las aulas, pero también los servicios de comedor, madrugadores y extraescolares.

Según las indicaciones del protocolo de vuelta a las aulas, este curso, el alumnado tendrá un lugar asignado y fijo en cada uno de esos espacios (aula, transporte,..), lo que permitirá una identificación más rápida de los contactos estrechos.

En el caso de los grupos burbuja, un positivo implicará la cuarentena de toda el aula. En el resto de espacios, se considerará contacto estrecho a toda persona que haya estado situado a una distancia inferior a los dos metros durante más de 15 minutos.

El portar mascarilla no será considerado a estos efectos en el caso del alumnado de entre seis y once años, que será definido como contacto estrecho independientemente de haberla utilizado. A los contactos estrechos se les realizará también una prueba PCR. Estas se realizarán cuando se hayan cumplido, al menos, 72 horas después del último contacto con el positivo para disminuir la presencia de falsos negativos. Independientemente del resultado de la prueba, los contactos estrechos deberán realizar cuarentena durante 14 días.

Salud Pública cuenta con un equipo específico para el ámbito educativo desde principios de agosto. Su función es, entre otras, el diseño de protocolos y vías específicas, la identificación y control de los brotes que aparezcan en los centros y el rastreo de contactos estrechos en el ámbito familiar y social del alumnado y personal del centro.

Comentarios