sábado 28/5/22

Dos años después, los ciclistas volvieron a calzarse las calas para recorrer las carreteras con más curvas y subir los puertos más arduos de Cantabria. El obligado parón por la pandemia no ha restado ni un ápice del entusiasmo ni ha mermado las fuerzas de más de 1.300 ciclistas que salieron desde el polideportivo de Polanco a las 8:30 h y pedalearon juntos los primeros kilómetros semillanos hasta Liérganes, donde los ciclistas tomaron caminos distintos según hubiesen elegido la ruta de La Sía (170 kilómetros) o El Caracol (110 kilómetros).

Los corredores que tomaron la ruta de La Sía continuaron hasta La Cavada, a partir de ahí subieron el Puerto de Alisas, una carretera constante y que formaba la primera cota, donde los participantes hicieron su primera incursión y las piernas ya presagiaban lo dura que iba a ser la prueba, ya que es un puerto constante sin rampas muy fuertes, al 6 o 7 % y que una vez se ha coronado se tienen que bajar otros 6 o 7 kilómetros para llegar a Arredondo. Tras esta localidad, los ciclistas pedalearon dos o tres kilómetros semillanos hasta ascender el Collado del Asón. Al igual que el anterior, se trata de un puerto constante, al 5 o 7% y no tiene rampas fuertes. El tercer obstáculo a conquistar fue el Puerto de la Sía, con rampas máximas del 13%. Los últimos kilómetros de este puerto fue un tramo cronometrado. Ahí los corredores subieron de la forma más rápida y fue donde más tensión y nerviosismo hubo en la carrera.

A partir de La Sía, la marcha cicloturista pasó brevemente la frontera con Castilla y León, concretamente hasta Las Machorras, provincia de Burgos, donde se hizo un avituallamiento, después del realizado anteriormente en Alisas. Desde la localidad burgalesa, los deportistas engancharon de nuevo sus calas a los pedales para ascender el Puerto de Estacas de Trueba por el lado burgalés. Es una subida constante entre el 3 o el 4 % hasta volver a entrar en Cantabria.

A partir de ahí, enfilaron una larga bajada hasta Vega de Pas por un terreno muy asfaltado, que permitió a los corredores soltar toda la adrenalina que se genera cuando descienden carreteras empinadas. Aquí subieron de nuevo el Puerto de la Braguía por una carretera tranquila y constante al 5%, pero que después de tantos kilómetros a la espalda ya hacían mella en los corredores. En un descenso largo de 9 kilometros accedieron a Selaya. Una vez pasado Villacarriedo, los ciclistas se enfrenaton al penúltimo puerto del día: el Alto de San Martín, al 3 o 4%. Desde ahí, pasaron por Puente Viesgo antes de afrontar la última cota del día, el alto de La Montaña. Después rodearon la capital de la comarca del Besaya (Torrelavega) para terminar de nuevo en Polanco. Y así los más de 1.300 ciclistas culminaron una prueba muy exigente.

Después de haber recorrido 170 kilómetros y cinco puertos de montaña, los corredores estaban agotados pero satisfechos

 

PARTICIPANTES

Después de haber recorrido 170 kilómetros y cinco puertos de montaña, la mayoría de los corredores estaban agotados pero satisfechos, tal y como lo manifestaba Roberto Bascones Vega (dorsal 98), uno de los corredores de la marcha cicloturista: “Me ha parecido un recorrido bonito y emocionante. La naturaleza está presente en toda la marcha, los ascensos son muy exigentes y las bajadas son trepidantes”.

Otro participante como Íñigo Zubeldia (dorsal 957) celebraba este gran día para la práctica del ciclismo: "ha sido una experiencia muy bonita, hemos pasado por zonas muy representativas de Cantabria".

Una experiencia que seguro ninguno de los participantes olvidará y repetirán en próximas ocasiones, ya que el obligado parón por la pandemia no ha disminuido la ilusión ni la motivación de los amantes de este deporte que conjuga diversión, sacrificio y amistad.

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