sábado 29/1/22
UIMP

“Nunca se ha jugado tanto" con los precios del arte

El artista cántabro Juan Uslé ha hecho esta denuncia en el encuentro “Artistas y coleccionistas. Una relación decisiva para el arte contemporáneo”.

 Igualmente, ha hecho referencia a los miles de millones de dólares que mueve el mercado del arte en la actualidad y se ha preguntado dónde está la crisis, considerando estas cifras. "¿Son estos datos una broma, considerando la crisis económica generalizada por la que atraviesan países como el nuestro?".

Uslé ha asegurado que "el mayor precio" y "lo más bonito" del arte "es que lo que tú haces valga para alguien" y lo ha dicho recordando la carta que le envió una niña australiana que le pedía un autógrafo en un recorte de una obra suya que había visto.

Así, ha contrapuesto este valor sentimental con el económico que ponen las casas de subastas porque, en su opinión, hace falta regular "el exceso de especulación" y preguntarse "cuáles son las causas de la fiebre" actual en la compra-venta de obras de arte, que mueve "cifras astronómicas", porque "todo este baile de vanidades afecta al arte y a los artistas".

Por todo ello, ha reivindicado su lucha "empecinada" porque no suban "inmediatamente" los precios del arte, tal y como ha destacado en su intervención en el encuentro 'Artistas y coleccionistas. Una relación decisiva para el arte contemporáneo', que se celebra esta semana en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP).

"No me dedico al arte para ganar dinero", ha incidido el cántabro, quien se ha preguntado si los coleccionistas se dejan guiar "por la lista de los 40 principales" y ha asumido su "desconocimiento en el tema del mercado y el coleccionismo y el absurdo de una posición contradictoria". "El arte es una batería para enriquecer los espíritus y la mente, no necesariamente los bolsillos", ha zanjado.

También ha explicado que lleva muchos años "intentando aprender, mejorar, soltarme y alejarme de lo aprendido", de tal forma que ha reconocido que "poco sé o he aprendido de números, valores cotizaciones o mercados". "He sobrevivido a este juego, me siento un mal estratega social y mercantil. Hay algo visceral en mí que me impide interesarme por los números y tengo una débil afición por la vida social", ha comentado.

También ha defendido su postura acerca de que la pintura tiene que ser una actividad "privada, lenta y silenciosa, no exenta de fantasmas y desasosiego", pero ha lamentado que hoy en día esto se está sustituyendo "por el ruido" de las galerías de arte. "Para un artista es tan difícil hablar de sus obras colgadas en una exposición como fácil para el coleccionista", ha comparado.

Del mismo modo, ha criticado "el ruido, la fiesta, la celebración sin sentido de la celebración" y ha apuntado que "el resto, ese tiempo que no se mide, es para soñar y llorar, ensayar y pretender hasta el vacío, intentar mover de nuevo la pintura, desprenderte tú solo en tu estudio".

 

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