miércoles 4/8/21
TRIBUNALES

El TSJC ratifica la condena por robo del tercer implicado en la muerte del anciano asfixiado en su garaje de Santander

La viuda había recurrido la sentencia de la Audiencia en lo relativo a este delito y la pena impuesta
Juicio contra tres acusados de matar a un nonagenario en su garaje de Santander
Juicio contra tres acusados de matar a un nonagenario en su garaje de Santander

El Tribunal Superior de Justicia de Cantabria ha ratificado la condena por robo al tercer implicado en la muerte de un anciano que apareció asfixiado en su garaje de Santander hace cuatro años.

La Sala de lo Civil y Penal del TSJC lo resuelve así en una sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, con la que desestima el recurso que interpuso la viuda de la víctima tras el fallo de la Audiencia Provincial, pero únicamente en relación al condenado a cuatro años y tres meses de cárcel por colaborar en el robo con violencia perpetrado en la vivienda del matrimonio.

A los otros dos procesados, hermanos y residentes en País Vasco, la Sección Primera de la AP les impuso 25 y 21 años de prisión por el asesinato del hombre, al que en febrero de 2017 -cuando tenía 81 años- ataron y amordazaron en un local de su propiedad en la calle Beato de Liébana, para dirigirse después a su domicilio, en Alcázar de Toledo, donde se encontraba su mujer.

La viuda pedía que se le aplicase la agravante de superioridad y de disfraz en concurso medial con un delito de detención ilegal y el de lesiones

Por su parte, el tercer acusado, vecino de la ciudad, fue condenado por colaboración en el robo con violencia en casa habitada. La viuda pedía que se le aplicase la agravante de superioridad y también de disfraz en concurso medial con un delito de detención ilegal y el de lesiones, pero los magistrados del TSJC consideran "inadmisibles" las pretensiones de la acusación particular. Así, creen que no se puede condenar a J.C.C.S. por detención ilegal, y entienden igualmente "inviable" apreciar la agravante de disfraz, porque "no ha quedado acreditado" que lo usase, "ni que formase parte del proyecto criminal". Y lo mismo sucede, según el tribunal, con la detención ilegal, porque "no se ha declarado probado" y "porque a nadie puede imputarse o reprocharse algo que no conocía, ni podía esperar que se produjera", según concluye la sentencia apelada, contra la que cabe recurso de casación.

DELITOS Y PENAS

Por su parte, el fallo de la AP, dictado conforme al veredicto del jurado popular que enjuició los hechos, impuso las penas solicitadas por el fiscal a los dos principales encausados, los hermanos Paulino y Ricardo G.L., pero la rebajó al tercero, J.C.C.S., para el que el Ministerio Público interesaba 7 años después de haber reducido la petición inicial, de 35 años para todos ellos.

En el juicio, celebrado en octubre, los dos vascos reconocieron los hechos: Paulino en su declaración y Ricardo en un segundo e inédito interrogatorio solicitado al día siguiente por su abogado a la sala, porque en el primero había negado la participación en el crimen y el robo a pesar de que su hermano le había involucrado. Y ambos exculparon al tercer procesado de los dos hechos delictivos.

La sentencia impuso a Paulino 20 años de prisión por asesinato y 5 más por un delito violento de robo en casa habitada en concurso con otro de detención ilegal, concurriendo en ambos casos las agravantes de disfraz y abuso de superioridad, y multa de 500 euros por lesiones leves a la mujer de la víctima, cuando robaron en su domicilio. Y Ricardo fue condenado a 16 años por el asesinato, al aplicarse en este caso la atenuante de drogadicción, y a 5 años por el robo, delito que en el caso del tercer procesado se quedó en 4 años y 3 meses, la pena recurrida y desestimada.

LLAMADA DESDE UNA CABINA DE TELÉFONO

Según los hechos considerados probados, los dos principales acusados atacaron al octogenario como paso previo para ir a por dinero al domicilio, donde estaba su mujer y a la que también ataron y amordazaron, causándole a él fallecimiento por asfixia y lesiones leves a ella, aunque ambos aseguraron que no fue su intención matar a nadie.

De hecho, al día siguiente de lo sucedido Paulino telefoneó desde una cabina de Vitoria, donde residía, a Cruz Roja de Madrid, alertando de que dos personas mayores podrían precisar ayuda e ofreciendo datos de cómo llegar al garaje y al domicilio. Y a raíz de esa llamada, grabada, fue identificado por la voz tras la difusión de un extracto de la misma en medios de comunicación para solicitar la colaboración ciudadana. A partir de esto, los tres fueron detenidos escalonadamente e ingresaron en prisión.

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