domingo 16/1/22

De todas las disciplinas que acogen bajo su paraguas las bellas artes, la técnica escultórica tiene un cariz especial, ya que puede perdurar imperecedera ante el paso del tiempo, permitiendo que sucesivas generaciones puedan disfrutar de una figura enclavada en un mismo lugar.

Cantabria y su capital, Santander, están salpicadas de estas obras artísticas. Parques, jardines y playas suelen ser los lugares más comunes donde se erigen estas construcciones. Caminando por el paseo Pereda cruzamos hasta la bahía, en uno de los jardines que separan estas dos vías tan frecuentadas, se levanta una escultura no demasiado llamativa, pero no por ello escasa de contenido, se trata del Monumento a los héroes de Trafalgar, en homenaje a los fallecidos en dicha batalla.

Esta obra, realizada en bronce, está hecha por el escultor Juan José Revuelta 200 años después del suceso en el que, de los 4.000 hombres que perdieron la vida, 500 aproximadamente provenían de Cantabria. Si nos fijamos detalladamente en la talla, vemos una leyenda que reza:

Honor a cuantos lucharon y sufrieron.

Honor y gloria a los que murieron.

Bicentenario de Trafalgar 1805 - 2005

La Batalla de Trafalgar, que tuvo lugar el 21 de octubre de 1805, constituye al mismo tiempo una de las contiendas más conocidas de la historia de España y una de las derrotas más dolorosas. Se produjo en el cabo de Trafalgar, en Los Caños de Meca, localidad del municipio gaditano de Barbate. Pero no miraremos hacia atrás para lamernos las heridas ni para reavivar cierto espíritu revanchista, sino como un recuerdo de lo que luego inspiraría a uno de los escritores más laureados de nuestro país.

En el año 2006 se erigió este monumento, bautizado como El Montañés

En el año 2006 se erigió este monumento, bautizado como El Montañés, en memoria de los héroes cántabros de Trafalgar que perecieron en la otra punta de España. Hombres bravíos, lobos del mar Cantábrico que murieron en aguas del Atlántico presentando batalla, a los que hace pocas jornadas visitaron para mostrar su respecto el presidente del Gobierno Cántabro, Miguel Ángel Revilla, y la alcaldesa de Santander, Gema Igual, al frente de una comitiva de gentes de mar.

Cabe destacar que, de toda la flota española que hizo frente a los ingleses, había tres barcos que se fabricaron en los reales Astilleros de Guarnizo. Estos navíos eran el San Juan Nepomuceno (capturado por la Armada Británica), el San Agustín (quemado tras la batalla por parte de los ingleses ya que no eran capaces de remolcarlo) y el San Francisco de Asís (sobrevivió a la batalla pero poco después acabó hundido por un temporal en El Puerto de Santa María).

Además, un cuarto barco, el Montañés, navío construido en Ferrol, fue sufragado por personas de Cantabria. Los barcos fueron construidos según los modelos franceses, ya que combatirían juntos. Algunas maquetas de los mismos están expuestas en el Museo Marítimo de Cantabria.

Un suceso que el escritor Benito Pérez Galdós plasmó fielmente en el primero de sus Episodios Nacionales, ‘Trafalgar’. Fue en Santander donde el escritor canario comenzó a escribir esta serie histórica de los capítulos más relevantes de la historia de España en el siglo XIX. Y es que un día, paseando por Santander con su amigo Amós de Escalante, este le dijo que en Santander se encontraba el último superviviente de esta batalla, a lo que Galdós rápidamente respondió que quería conocerlo.

En Santander se encontraba el último superviviente de esta batalla, a lo que Galdós rápidamente respondió que quería conocerlo

Y así fue; en la céntrica plaza de Pombo, escritor y superviviente charlaron de aquel enfrentamiento entre españoles y franceses contra ingleses. Tan exactos y concretos debieron ser los recuerdos del antaño marinero, apellidado Galán, que ahí se forjó la novela ‘Trafalgar’, en la que podemos ver la imagen de Galán reflejada en el joven grumete Gabriel de Araceli, personaje en el que Benito Pérez Galdós confío toda la carga narrativa de esta novela, constituyéndose, además, en hilo conductor del resto de las novelas de la primera serie de los Episodios Nacionales.

El escritor Benito Pérez Galdós

El protagonista es un joven aventurero que participó en esta batalla, concretamente como criado de un oficial mayor de la Armada en la reserva. El personaje se encuentra a bordo del Santísima Trinidad, que era el buque insignia de la Armada Española, desde el que Gabriel de Araceli nos hace participar de aquella peripecia épica en la que dejaron la vida 500 cántabros, además de otros héroes, como el almirante Churruca y, paradójicamente, el vencedor en la jornada, el vicealmirante inglés Nelson.

GALDÓS EN SANTANDER

Benito Pérez Galdós nació en Las Palmas de Gran Canaria, desde donde partió hacia Madrid para comenzar sus estudios en Derecho y lo que posteriormente sería una prolífica carrera como escritor. En el verano de 1871, con 28 años, Galdós llegó a Santander huyendo de la canícula de la capital; al principio se queda en varios hostales y en algunas viviendas que le busca el que acabaría siendo su amigo José María de Pereda, pero tal fue la simbiosis que se produjo entre el escritor y la capital cántabra, que compró una parcela frente a la playa de El Sardinero, donde construyó una casa en la que afincarse definitivamente en sus temporadas estivales, a la que bautizaría como ‘San Quintín’.

San Quintín, la casa original de Galdós. Colección: J.A. Torcida

Cantabria era su veraniego cuartel de invierno particular, donde se inspiraría para afilar la pluma y dar rienda suelta a su prosa. En Santander, su estancia fue muy productiva, ya que escribió un total de ocho novelas, 14 episodios nacionales y 11 obras de teatro.

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