jueves 16/9/21
DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER

Todos los días son el día de la mujer

Desde el matriarcado de los pueblos cántabros al panorama político y social de la actualidad, pasando por los oficios más variopintos y las pioneras en distintos ámbitos, las mujeres siempre han jugado en Cantabria un papel destacado.

Según los historiadores, la sociedad cántabra era un matriarcado. Foto: Valles Pasiegos
Según los historiadores, la sociedad cántabra era un matriarcado. Foto: Valles Pasiegos

Cuentan los historiadores que en los pueblos cántabros, que habitaban los territorios de lo que actualmente se conoce como Cantabria, existía un régimen claramente matriarcal. “Entre los cántabros es el hombre quien dota a la mujer, y son las mujeres las que heredan y las que se preocupan de casar a sus hermanos”, escribía el historiador y geógrafo griego Estrabón.

La sociedad, según parece, se estructuraba como un matriarcado en el que eran las hijas las que heredaban las tierras, y por eso eran los hombres quienes abandonaban sus casas y familias al contraer matrimonio. Este régimen se corresponde con la vigencia de la institución del ‘avunculado’ en la que, dedicada la mujer al cultivo de la tierra, el cuidado de la familia recae en su hermano si éste aún no se ha casado. Aunque tal vez conservando cierta autoridad moral, el marido queda relegado a una posición secundaria.

El régimen matriarcal en los pueblos cántabros era posible además por la extraordinaria fuerza física de la mujer

El régimen matriarcal en los pueblos cántabros era posible además por la extraordinaria fuerza física de la mujer, que se hace visible en otra institución denominada ‘covada’, que definía los roles del hombre y la mujer después de que ésta diera a luz, y que Estrabón también recogió en sus escritos: “es cosa común entre ellos, la valentía, no sólo en los hombres, sino también en las mujeres. Estas cultivan la tierra: apenas han dado a luz, ceden el lecho a sus maridos y los cuidan. Con frecuencia paren en plena labor, y lavan al recién nacido inclinándose sobre la corriente de un arroyo”.

Con estos antecedentes, hubiera sido interesante el seguimiento histórico del papel de la mujer, o el rol que adquirieron cuando acabó la forma de organización matriarcal como consecuencia de las invasiones por parte de sociedades patriarcales como la romana.

Sin embargo, la historia en general se ha caracterizado por la invisibilización del papel de las mujeres a todos los niveles. ¿Cómo es posible? Vivimos en una sociedad patriarcal y machista, en la que durante siglos y hasta hace no tanto tiempo la gran mayoría de mujeres no accedían a la educación, y quedaban recluidas a su “natural” papel del cuidado de la casa, de los hijos, de las personas dependientes y mayores… Sin tener otra opción. Así, quienes siempre han escrito la historia han sido, por supuesto, varones. Su visión ha guiado la realidad del pasado y los registros en papel de la historia de nuestra región – lo mismo ha sucedido en el país y el continente en el que vivimos.

Mujeres destacadas en distintas profesiones y oficios. Pioneras

Las mujeres que habitaban la región, hasta hace no tanto con una vida mayoritariamente rural, se han dedicado a distintas tareas que el contexto social imponía o facilitaba. Así lavanderas, hilanderas y costureras nunca faltaron; o imprescindibles agricultoras y ganaderas; sin olvidar a las trabajadoras de la mar en las costas pesqueras.

Entre los oficios más dispares, las mujeres del norte fueron célebres como parteras y matronas, y amas de cría. Las ponemos cara en la figura de una de ellas, María Clementina Mantecón (1895-1985), conocida como ‘La Sultana’, de Sopeña, que comenzó a ejercer con dieciocho años. Cuenta una vecina: “Era chaparreta, fuerte, con el pelo recogido en un moño; ella me cogió seis hijos de los nueve que tuve, en los cincuenta. No teníamos ni para darle un café […] Me levantaba volando, al día siguiente ya estaba trajinando”. ‘La Sultana´ también fue ama de cría y amamantó. Las amas de cría cántabras figuraron entre las más codiciadas para la crianza de las clases sociales altas, y su presencia se generalizó, a principios del siglo XX, en las casas de la burguesía de ciudades como Madrid.

Entre las pioneras de la historia regional, destaca también la primera mujer que hizo radio en Cantabria y la quinta de España, Delfina Cubillas

También muchas mujeres han tenido en sus manos la elaboración de las principales delicias de la gastronomía cántabra. El conocido restaurante El Puerto, en Santander, inaugurado en 1939 como el bar del puerto de pescadores, fue regentado por Gumersinda González, conocida como ‘La Sinda’, que se dedicaba también a la exportación de pescado y creó la fábrica de anchoas La Romana. Por su parte, el restaurante Cantabria, en el Río de la Pila, en la capital, lo abrió en 1942 uno de los once hijos de la lebaniega Gregoria Martín Blanco (1901-1982), ‘Goria’, que en 1962 pasó a hacerse cargo de la cocina con el cocido lebaniego como especialidad. Ya en la década de los cincuenta, la cinematografiada ‘Mayte’ se hace famosa en el gremio hostelero madrileño y consta como la primera mujer que entró en la Real Academia de Gastronomía.

Entre las pioneras de la historia regional, destaca también la primera mujer que hizo radio en Cantabria y la quinta de España, Delfina Cubillas, nacida en Escalante en 1898. En septiembre de 1933, en una casa de la calle Fernández de Isla, se inauguró EAJ-32, Radio Santander, y su voz se escuchó en toda la provincia. Otra pionera a destacar entre tantas, en tiempos más recientes, es María Antonia Manzanas, la primera mujer conductora de autobuses interurbanos, que comenzó como encargada de la línea Santander-Somo en 1979.

En lo que respecta a la vida pública, aquella en la que debería de plasmarse la diversidad de todo tipo en una sociedad, las mujeres han ocupado y ocupan lugares importantes. A lo largo de la historia más reciente, nuestra región se ha visto nutrida de destacadas profesionales en campos como el arte, la educación o el periodismo. Escritoras como Concha Espina y Consuelo Bergés, mujeres del mundo de la producción musical y teatral, pintoras como María Blanchard o Gloria Torner. Periodistas con gran trascendencia política, como Matilde Zapata, directora del diario La Región y una de las víctimas más destacadas de la represión franquista en Cantabria.

En lo que respecta a la política, Matilde de la Torre sobresale como una de las escasas mujeres que llegaron a las Cortes tras la aprobación del voto femenino en 1931. En la actualidad, hay mujeres al frente de la presidencia del Parlamento regional, ostentada por Dolores Gorostiaga (que fue a su vez la primera vicepresidenta del Ejecutivo regional), y la Vicepresidencia del Gobierno, que ocupa Eva Díaz Tezanos. En el panorama municipal, los datos no son tan halagüeños. De los 102 municipios en los que se divide la comunidad autónoma, tan sólo 11 alcaldías tienen una mujer al frente.

8 de marzo: día de la mujer

El origen de este día se remonta a inicios del siglo XX, a las luchas laborales de las obreras en las fábricas estadounidenses. Fue en 1910, durante una Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, cuando se propuso establecer un Día de la Mujer para defender los derechos de la mujer, como la consecución del sufragio universal femenino.

El primer año que este día se celebró el 8 de marzo fue en 1914, fecha que se consolidaría en Rusia tres años después

La primera celebración oficial del Día Internacional de la Mujer Trabajadora tuvo lugar el 19 de marzo de 1911 en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza, con mítines a los que asistieron más de un millón de mujeres y hombres. Además del derecho de voto y de ocupar cargos públicos, exigieron el derecho al trabajo, a la formación profesional y a la no discriminación laboral.

El primer año que este día se celebró el 8 de marzo fue en 1914, fecha que se consolidaría en Rusia tres años después. En 1917, como reacción ante las condiciones de vida y los dos millones de soldados rusos muertos en la guerra, las mujeres rusas escogieron el último domingo de febrero para declararse en huelga en demanda de "pan y paz". El resto es historia: las protestas se extendieron a las fábricas y poco después el Zar se vio obligado a abdicar y el gobierno provisional concedió a las mujeres el derecho de voto. Ese histórico domingo fue el 23 de febrero, según el calendario juliano utilizado entonces en Rusia, o el 8 de marzo, según el calendario gregoriano utilizado en otros países.

En 1975 la Asamblea General de la ONU declaró el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer y en 1977 proclamó la misma fecha como Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz Internacional.

Se trata hoy más que nunca de una jornada internacional para visibilizar lo invisible, las violencias cotidianas, la “debilidad” con la que el patriarcado ha estigmatizado al género femenino. La historia, la realidad, el día a día está lleno de mujeres, famosas o anónimas, que trabajan en una oficina, en una tienda, en la calle o en su casa, que comparten su vida con hombres, con mujeres o la viven solas, que traen al mundo nuevas vidas cada día.

Todos los días son el día de la mujer. O deberían.

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