jueves. 01.12.2022

La Navidad está en todas partes, su esencia se aprecia en los destellos de las luces que cuelgan de las paredes de los edificios, de las copas de los árboles de Navidad que se erigen en plazas, de los pequeños Papás Noel de trapo que cuelgan de las terrazas y ventanas de las viviendas, en el olor a dulce que desprenden los churros, hojaldres, turrones, etc. Pero dentro de los hogares también hay costumbres que se transforman en entrañables momentos familiares como, por ejemplo, sentarse en el sofá junto al brasero o cerca de una chimenea para centrar la televisión y disfrutar de las películas clásicas de estas fiestas. Más allá de ver las campanadas en uno u otro canal o cantar villancicos con la pandereta o la zambomba, el cine en familia es uno de los planes fijos de las navidades.

¡Qué bello es vivir! (1946) es una película que a pesar de no tener una buena acogida en el cine, con el tiempo y su emisión por televisión llegó a convertirse en un clásico navideño. En ella vemos como llegado el día de Nochebuena, un banquero que pasa por un mal momento porque ha perdido sin razón aparente una importante suma de dinero que le traerá unas consecuencias terribles, decide quitarse la vida. Sin embargo, cuando está apunto de hacerlo sucede algo extraordinario.

La Gran Familia (1962) nos cuenta la historia de un cabeza de familia que tiene que sostener a su prole, compuesta por un total de 15 hijos, además de su mujer y el abuelo. El largometraje nos muestra diferentes escenas de la vida cotidiana de esta peculiar familia, poniendo el punto y final en la época navideña.

Solo en casa (1990) es un clásico de las navidades en el que un jovencísimo Macaulay Culkin se queda solo en su casa durante las navidades cuando su familia le olvida al marcharse de viaje. Mientras tanto, el chico de ocho años se enfrentará a unos ladrones patosos que tratan de cogerle y robar lo que se encuentren en el domicilio, lo que da lugar a una serie de escenas desternillantes.

Los Teleñecos en Cuento de Navidad (1992) es una versión del clásico Cuento de Navidad de Charles Dickens en el que vemos como Mr. Scrooge es visitado por unos fantasmas en la noche de Navidad que le llevan a un viaje por su pasado, su presente y su futuro, un viaje que le mostrará un panorama poco alentador.

Pesadilla antes de Navidad (1993) cuenta la historia de Jack Skellington, el Señor de Halloween, cuando descubre la Navidad. Su sorpresa es mayúscula, pero aun así decide hacer algo porque estas fiestas sean mejores. Pero su ideal de Navidad es contrario al de los demás. Entre sus macabros planes está el secuestro de Santa Claus y solo su novia Sally podrá detenerlo.

El Grinch (2000) es el protagonista de esta historia, un ogro verde que siempre ha vivido aislado en la cima de una montaña, lo que le ha transformado en un ser huraño. Después de tantos años viviendo en soledad, no quiere saber nada de la gente ni de los villancicos que tanto le desquician. Enfadado por ello, decide vengarse robando los regalos que traerá Santa Claus esas navidades.

Love Actually (2003) te engancha con una serie de historias paralelas que se acaban entrelazando y que tiene a la Navidad como telón de fondo y con el amor como argumento de la película. Así, los sentimientos de un primer ministro, un marido cansado de la rutina o una estrella de la música rock se mezclan en busca del amor en el de enfrente.

Elf (2003) nos traslada al Polo Norte, donde vive un elfo que trabaja para Santa Claus. El mismo está enfadado porque no tiene el tamaño diminuto que si comparten sus homólogos, ante tal situación pide explicaciones. Al saber que sus orígenes son humanos, viaja hasta Nueva York para conocer a su padre biológico.

Son películas que se pueden ver una y otra vez cada Navidad, porque no son solo una historia, sino una manera más de adentrarse en esta época tan mágica del año y que reavivan un espíritu navideño que une los lazos familiares.

Comentarios