sábado 19/6/21
MEMORIA

La placa en honor de las víctimas del franquismo, “arrinconada” entre dos grandes expositores

“El pretendido homenaje a las víctimas del franquismo ha quedado completamente desvaído”, denuncia Marisol González, delegada de Archivo Guerra y Exilio, una de la decena de organizaciones que impulsaron su instalación el 30 de enero de 2017.

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Imagen de la placa arrinconada entre los dos grandes expositores | edc

Instalada con cuatro décadas de retraso y en uno de los lugares más discretos posibles del edificio, reducida a la mínima expresión y ahora prácticamente escondida entre dos grandes expositores con “publicaciones de la Dirección General de Cultura”. Así está la placa oficial “en honor de las víctimas del franquismo” en la antigua cárcel de la Tabacalera, la siniestra prisión central tras la toma de Cantabria por las tropas franquistas en 1937, que albergó a presos políticos como Juanín. “Es casi un milagro que alguien pueda verla, arrinconada como está”, asegura Marisol González, delegada de AGE (Archivo Guerra y Exilio) en Cantabria, consultada por este diario.

Esperaban que fuera sólo “el inicio” de un proceso “más o menos largo” de reconocimiento oficial a las víctimas del franquismo

El 17 de enero de 2017, una decena de organizaciones políticas y de memoria histórica anunciaban en rueda de prensa en Santander que las víctimas del franquismo contarían por fin –ochenta años después de la toma de Cantabria por las tropas franquistas– con una placa oficial en su memoria. Hacía dos años que se lo habían solicitado a la Consejería de Cultura del Gobierno autonómico, y la placa ya tenía fecha y lugar de instalación. La fecha, el 30 de enero de 2017, Día Internacional de la No Violencia. El lugar, el santanderino edificio de la Biblioteca Central de Cantabria y Archivo Histórico Provincial, el antiguo espacio de Tabacalera que a partir de 1937 los franquistas reconvirtieron en una cárcel que atestaron de presos políticos. Las organizaciones, que hicieron un “llamamiento a la ciudadanía” para “arropar” el acto y “apoyar y sostener” la memoria de las víctimas del franquismo, esperaban que dicha placa fuera sólo “el inicio” de un proceso “más o menos largo” de reconocimiento oficial a las víctimas del franquismo.

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Marisol González explica que la idea inicial de éstas era que la placa fuera más grande, para que el texto pudiera ser más largo, y fuera instalada en el exterior del edificio, en un lugar bien visible de la fachada. Pero la Consejería de Cultura pronto les comunicó que por cuestiones técnicas –el edificio es un BIC (Bien de Interés Cultural)– debería ser instalada en el interior y ser mucho más pequeña de lo previsto. “Sitio de Memoria Histórica en honor de las víctimas del franquismo. Gobierno de Cantabria. Santander, 30 de enero de 2017” es el escueto texto que cupo en la placa que descubrió el entonces consejero de Cultura, Ramón Ruiz, en el gran patio central del edificio, que se quedó pequeño para acoger el homenaje.

Pero el texto que las organizaciones habían consensuado, después de varias propuestas, dos años antes era más extenso y explícito:

En honor de las víctimas del franquismo en Santander y Cantabria.
Miles de mujeres y hombres fueron asesinados, sometidos a prisión, tratos inhumanos, trabajos forzados y exilio. Dieron ejemplos heroicos defendiendo la libertad, la justicia, la igualdad, el pluralismo de ideas y el cambio social.
Este edificio fue un lugar clave de la represión entre 1937 y 1944. Por ello señalamos la antigua Tabacalera como
SITIO DE MEMORIA HISTÓRICA DE CANTABRIA
Santander a tantos de noviembre de 2015

“Se perdió el efecto pedagógico que se pretendía para que los jóvenes conociesen lo que había albergado aquel edificio”

“Después de mucho esperar, de lo que propusimos a lo que quedó finalmente hay mucha diferencia: no se menciona que aquello fue una cárcel ni que allí hubo presos ni el periodo en que funcionó como tal... en fin, quedó algo bastante descafeinado y se perdió el efecto pedagógico que se pretendía para que los jóvenes conociesen lo que había albergado aquel edificio en otros tiempos, y la explicación que nos dieron fue que al ser un edificio considerado BIC había que someterse a las normas que imponía el Ministerio de Cultura y éste sólo permitía unas determinadas medidas para la placa, mucho más reducidas de lo esperado, con lo cual era imposible meter el texto propuesto; tampoco permitían ponerla en la fachada exterior…”, asegura la delegada de AGE en Cantabria, una de la decena de organizaciones que impulsaron la instalación de la placa.

El caso es que sólo un año y medio después de la colocación de la placa, lo que las organizaciones esperaban que fuera sólo el inicio de un largo proceso de reconocimiento oficial a las víctimas del franquismo se ha convertido en algo “arrinconado” que es “casi un milagro” que alguien “pueda ver”. “Así que el pretendido homenaje a las víctimas del franquismo ha quedado completamente desvaído”, concluye Marisol González.

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