lunes 17/1/22
HEMEROTECA: ENTREVISTA PROYECTO HOMBRE

“Necesitamos más dinero, estamos bajo mínimos”

El mayor aumento este año se ha producido con el problema del alcohol, aunque el verdadero problema radica en que casi todas las personas son politoxicómanas.

Voluntarios y profesionales de Proyecto Hombre Cantabria
Voluntarios y profesionales de Proyecto Hombre Cantabria

Proyecto Hombre lleva desde 1992 ayudando en Cantabria a todas las personas con problemas de alcohol, drogas o conductas adictivas. Mucho ha cambiado la sociedad desde 1992 pero los problemas con sustancias continúan y Proyecto Hombre, sigue con sus programas de rehabilitación y prevención.

Eloísa Velarde es la directora de Proyecto Hombre en Cantabria desde abril del 2014 y desde entonces ha intentado que todo el trabajo de la asociación sea más visible y de esta manera dar a conocer que existen programas para ayudar a las personas con problemas.

¿Qué hacéis en Proyecto Hombre?

Proyecto Hombre (PH) es una entidad de Cantabria que nació en 1992 con la idea de dar respuesta a la demanda social que había en los años 80 y 90. El problema con la heroína era muy grave. Lo que hace PH es rehabilitación y tratamientos para personas con problemas con drogas, alcohol o conductas adictivas como la ludopatía. Nosotros también tenemos prevención, y también trabajamos con las familias, que deben ser el apoyo posterior.

Históricamente la creación de programas como PH fue muy importante en los años 80 y principios de los 90 con el tema de la heroína ¿Estos proyectos supusieron el inicio de una integración en la sociedad de los drogodependientes y de la esperanza?

Si, realmente en aquella época PH Cantabria nació porque la drogadicción era un problema social de primer orden y estaba muy visible en los medios de comunicación. Aquellos años eran los años de los partidos “drogas no”. En cambio ahora no existe tanta visibilidad del problema pero siguen muchísimas personas afectadas. Los datos de personas que se ponen en tratamiento son similares a los años 80 y 90, pero ahora mismo los perfiles son diferentes, y la conciencia de los usuarios también.

Quizás esa es una de las grandes evoluciones el cambio de la conciencia en la gente…

Puede ser, en los tratamientos sí, porque ahora hay más variedad, ya que tenemos programas ambulatorios que hacen que una persona puede compaginar con su trabajo el tratamiento, por lo que se hacen más accesibles. El tratamiento si ha evolucionado, antes era necesario que estuvieran internos

¿Cuáles son los principales problemas que atendéis en PH?

El mayor aumento este año se ha producido con el problema del alcohol, aunque el verdadero problema radica en que casi todos son politoxicómanos, es decir, consumen varias drogas.

¿Quizás el alcohol ha subido debido a la crisis?

Nosotros  hemos constatado este incremento en personas que se ponen en tratamiento, no que exista más gente con problemas a alcohol.  Y pensamos que es debido a que el tratamiento es más visible. El tema de la crisis se verá dentro de unos años, ya que la gente tarda de media unos 15-18 años en ponerse en tratamiento. Así que dentro de unos años las personas que han tirado del alcohol ante una situación complicada se pondrán en tratamiento y es cuando se reflejara el aumento producido por la crisis.

¿El apoyo de la familia es importante?

Muchas veces son los primeros que vienen y trabajamos con ellos mediante diversas los programas de familia y de parejas, mediante los cual intentamos planificar el programa de ayuda del afectado, animar psicológicamente a los familiares, y también para ver cuál es la mejor manera para convencerle. Muchas familias están impotentes ante lo que ocurre e incluso se sienten culpables y no saben cómo actuar y ante esto lo mejor es acudir a los programas que he mencionado.

¿Tenemos que educar mejor a las nuevas generaciones ante estos problemas?

Nosotros hacemos actuaciones de prevención, y aunque se están haciendo muchas cosas creo que se pueden hacer más. La prevención empieza desde la infancia. Es importante preparar a los niños para cuando lleguen a la adolescencia, que es la etapa de conductas de mayor riesgo.

La etapa de la adolescencia es la más delicada...

Tenemos un programa para familias de jóvenes que se están iniciando conductas de riesgo. No solo tratamos con familias cuyos hijos tienen problemas de drogas, sino también de violencia intrafamiliar, delincuencia, fracaso escolar. Por desgracia no tenemos medios para hacer programas destinados exclusivamente a los jóvenes.

Cada caso positivo influye en el resto

El resto se ven reflejados y saben que lo pueden conseguir. Hay una solución y un futuro para ellos. Esta es la gran virtud de las terapias en grupo, y para eso están hechas. Pero también es un subidón para los que trabajamos en PH, ya que  ante tantos problemas conforta ver que las horas de trabajo sirven para algo.

¿Es importante las ayudas públicas y privadas?

Los gastos existen y debemos asumirlos y esas ayudas es la manera que tenemos para que esto funcione. Realmente con la crisis el tercer sector está muy afectado. Nosotros tenemos acuerdos con el Gobierno de Cantabria, con el Ayuntamiento de Santander y con Hacienda, y a nivel privado con la Fundación Botín, Caritas y por supuesto los donativos de las familias. Pero el dinero es insuficiente. Siempre salimos con déficit y nunca los pagos llegan a la hora. Tenemos muchos usuarios, y el equipo pequeño por lo que sería necesario ampliarle. Necesitamos más profesionales contratados, por lo que es necesario más fondos. Ahora mismo estamos bajo mínimos.

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