jueves 16/9/21
LABORAL

“Miedo" e "incertidumbre" entre los trabajadores del sector bancario

Empleados de la antigua Caja Cantabria que no pueden aceptar “traslados forzosos” a otras comunidades se ven “obligados” a rescindir sus contratos.

Fuentes sindicales enmarcan estas “presiones” en un proceso de externalizaciones en el que, como Liberbank, “muchos bancos están inmersos”.

Sucursal de Liberbank
Sucursal de Liberbank

El “miedo” y la “incertidumbre” cunden entre los trabajadores de la antigua Caja Cantabria y entre los trabajadores del sector bancario en general, un miedo –a perder el trabajo o a ser trasladados a otra comunidad autónoma– y una incertidumbre que las entidades financieras “llevan años provocando”, según fuentes sindicales que prefieren mantener el anonimato.

Muchos de los trabajadores nacidos hasta 1964 se están acogiendo a prejubilaciones y muchos de los nacidos desde 1965 se están acogiendo a bajas incentivadas. “Les sobra gente, y por un lado están incentivando las salidas de los mayores porque les salían muy caros, y por otro lado están haciendo irse a la gente joven porque les sale muy barato despedirla”, aseguran las fuentes sindicales. En otras palabras, para Liberbank sobra gente mayor y también sobran jóvenes, tanto en los servicios centrales como en las oficinas. En Caja Cantabria llegó a haber 1.100 trabajadores, y cuando este proceso termine –alrededor del 30 de junio de 2017, cuando culmine la ejecución del ERTE vigente aunque recurrido–, sólo quedarán entre 400 y 450 trabajadores de Liberbank en Cantabria, según las estimaciones de las fuentes sindicales.

Los mayores están siendo incentivados para prejubilarse, pero ¿por qué está ‘pidiendo la cuenta’ la gente joven? Las fuentes sindicales apuntan que “Cantabria siempre sale perjudicada en este tipo de procesos” y éste no es una excepción, porque “el resto de comunidades autónomas tiene capacidad para absorber trabajadores dentro de la propia comunidad, pero en Cantabria Liberbank está planteando traslados forzosos a otras comunidades autónomas”. Una veintena de trabajadores se ha mudado ya a Asturias, a Castilla-La Mancha o a Extremadura, pero “un número importante de gente –en su mayoría mujeres jóvenes con hijos a su cargo– no puede aceptar el traslado y se está viendo obligada a rescindir su contrato”.

Las fuentes sindicales consultadas enmarcan esta realidad de “presiones a toda la plantilla” en un proceso de externalizaciones que afecta tanto a los trabajadores de los servicios centrales como a los de las oficinas, un escenario “habitual” en el sector financiero. “Muchos bancos están inmersos en procesos similares y estos procesos –dirigidos a adelgazar todas las estructuras de las antiguas cajas– no han terminado”, apuntan.

La ‘fusión fría’ de Cajastur, Caja Extremadura, Caja Cantabria y Caja Castilla La-Mancha fue una absorción de facto de las tres últimas por parte de Cajastur, por lo que los trabajadores de la antigua Caja Cantabria se saben “supeditados al dictamen” de los directivos de la antigua Cajastur y de la actual Liberbank, que son prácticamente los mismos.

Las fuentes sindicales consultadas se quejan de que Liberbank no les facilita información detallada sobre lo que deparará este proceso. Tampoco se la ha facilitado a este diario, a pesar de los intentos de obtenerla.

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