martes 7/12/21

La pandemia no ha frenado el ocio juvenil basado en el 'macrobotellón', y diferentes municipios cántabros están dando cuenta de ello en las últimas semanas, cuando el verano y la relajación de las medidas frente al Covid han propiciado un aumento de este fenómeno que pone en riego a toda la población. 

En concreto, una de las zonas más afectadas por estas quedadas para beber en la calle que congregan a cientos de personas es la oriental, donde este fin de semana se han producido aglomeraciones de jóvenes convirtiendo la zona costera de municipios como Noja en ‘macrofiestas’ sin control. Unos actos que ponen el peligro no solo una práctica responsable del alcohol y diversión entre los más jóvenes, sino a toda la población que está haciendo frente a una pandemia que todavía continúa y a determinados sectores que podrían verse afectados por estos aumentos de casos positivos derivados del ocio nocturno.

Se trata de una realidad que está causando un gran aumento de contagios en la región, donde desde la semana pasada se viene arrastrando un repunte de casos debido a celebraciones de fin de curso que llevaron incluso a Salud Publica a hacer un llamamiento a todos las personas que estuvieron en la discoteca Coppola de la ciudad santanderina para que acudieran a hacerse pruebas PCR. Unas fiestas que, además de a Cantabria, están afectando a toda España, destacando el ‘macrobrote’ con origen en Mallorca que ya afecta a más de 800 personas contagiadas repartidas entre ocho comunidades.

Es por ello, que municipios de la zona oriental de Cantabria como Noja, ya han solicitado a la Delegación de Gobierno el apoyo de más agentes de las Fuerzas y Cuerpos del Estado para reforzar y mejorar la seguridad en la Villa ya que los agentes del municipio en época estival se ven desbordados ante el incremento de la población flotante de estos meses. Desde este medio, nos hemos puesto en contacto con alcaldes de la zona, que no entienden cómo una patrulla de la Guardia Civil puede cubrir en verano toda la zona desde Somo hasta Santoña, cuando se multiplican este tipo de fiestas en la calle. Ayuntamientos que no tienen capacidad para hacer frente, por sí mismos, a este fenómeno puesto que “hay pocas patrullas y pocos efectivos” para un amplio radio de municipios. 

En los últimos días, Cantabria ha vuelto a experimentar un aumento de casos positivos de Covid, y las fiestas de fin de curso y ‘macrobotellones’ están detrás de ellos. Por ello, los municipios reclaman más seguridad para frenar la práctica del botellón, ahora con el especial agravante de las consecuencias que además de entre los jóvenes puede tener para toda la sociedad en época de pandemia.

 

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