martes. 06.12.2022
TRIBUNALES

Este lunes comienza el juicio el caso del 'cráneo de Castro' con la declaración de la acusada

Carmen Merino, la acusada por el crimen del cráneo de Castro Urdiales, sale de un furgón de la Guardia Civil custodiada por agentes para entrar al Juzgado de Instrucción número 3 de Castro Urdiales
Carmen Merino, la acusada por el crimen del cráneo de Castro Urdiales, sale de un furgón de la Guardia Civil custodiada por agentes para entrar al Juzgado de Instrucción número 3 de Castro Urdiales

La Audiencia Provincial de Cantabria juzgará a partir de este lunes el llamado caso del cráneo de Castro Urdiales, en el que se acusa a Carmen Merino del asesinato de su pareja, Jesús María Baranda, banquero bilbaíno jubilado de 67 años en el momento de su desaparición.

Su cabeza fue encontrada hace tres años dentro de una caja que la sospechosa había entregado meses antes a una amiga suya para que se la guardase, alegando que guardaba en ella juguetes eróticos que no quería que viera la Guardia Civil en los registros domiciliarios por la búsqueda de su compañero sentimental, y que esa mujer abrió ante el mal olor que desprendía. Desapareció en febrero de 2019, aunque sus familiares no interpusieron la correspondiente denuncia hasta abril, y su cuerpo aún no ha sido encontrado. El cráneo estaba en una caja de cartón, dentro a su vez de una bolsa de plástico y recubierta asimismo con una página de periódico con un pasatiempos -crucigrama- rellenado. Y ella, natural de Sevilla, llevaba varios años conviviendo en la localidad cántabra con la víctima. Afronta el plenario "con la ansiedad propia de quien lleva tres años en prisión" provisional -está en el centro penitenciario de El Dueso, en Santoña, desde el macabro hallazgo, en septiembre de 2019-.

Pero también, con el deseo de que el juicio empiece ya y termine "cuanto antes", con un veredicto "favorable", pues siempre se ha declarado inocente. Así lo manifestó la única vez que ha roto su silencio hasta ahora, para asegurar al juez instructor que no tenía "nada que ver" con la desaparición y muerte de su novio. Al tiempo que negó su participación en los hechos, indicó que no tenía "ni idea" de qué había "podido ocurrir" al hombre, con el que llevaba siete años viviendo en un piso de la calle Padre Basabe de Castro Urdiales, y que ambos "se querían muchísimo".

 

Comentarios