jueves 19/5/22

La Guardia Civil de Cantabria llevó a cabo la semana pasada el achatarramiento por el procedimiento de fundición de 1.034 armas en aplicación del Plan de Control de Armas de fuego (PICAF). La mayor parte de las armas destruidas eran de fuego largas, como escopetas, y cortas, como pistolas y revólveres.

Así, según ha informado hoy el instituto armado, se fundieron unos 2.300 kilos de armas que la Intervención de Armas y Explosivos tenía depositadas por distintos motivos, como la entrega por sus propietarios al no querer continuar con ellas o perder las condiciones psicofísicas para su tenencia, la no renovación de licencias, por encontrarse a disposición judicial y dictar su destrucción, y otras intervenidas en acciones de seguridad ciudadana.

Más de la mitad de las armas destruidas, 650, fueron armas de fuego largas, destacando con cerca de 600 unidades las escopetas, algunas de ellas ya inutilizadas.

Más de la mitad de las armas destruidas, 650, fueron armas de fuego largas

En cuanto a las armas cortas, se procedió a la destrucción de cerca de 100 unidades de pistolas y revólveres que aún podían disparar, así como cerca de 70 unidades consideradas detonadoras o inutilizadas.

Otra parte importante fue las casi 150 unidades de armas blancas, muchas de ellas intervenidas en actuaciones policiales, siendo el resto de las intervenidas armas de aire comprimido, defensas, llaves de pugilato, etcétera.

Con este plan de control, se pretende prevenir el tráfico ilegal de armas de fuego, la no recuperación de las inutilizadas, no transformación de la consideradas detonadoras y de aire o gas comprimido en armas de fuego de pequeño calibre, e incluso, la fabricación artesanal de ingenios capaces de disparar munición real.

En los tres últimos años y en aplicación de dicho plan de control, la Guardia Civil de Cantabria ha destruido unas nueve toneladas de armas, lo que supone más de 3.000 de las diferentes categorías.

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