viernes 22/10/21
LIBRO DIGITAL

Capítulo 18. ¿Las resoluciones del Parlamento son papel mojado? 

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Después de recoger el improvisado campamento en la Plaza de las Estaciones, la Marcha por Santander continuaba, una vez organizados y después de repartir material y pancartas, se subía por la Rampa Sotileza a la Rúa Mayor, calle que tiene mucha historia, como el barrio de Cabildo de Arriba por donde pasa, son de esas zonas que a veces las ciudades quieren esconder, cuando no destruir. Esa fue de las pocas áreas de Santander que se salvó de gran incendio de 1941. Barrio privilegiado en sus orígenes, la Rúa Mayor fue territorio de nobles, hidalgos, y clérigos en la edad media.

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Sin embargo, a partir, sobre todo, de la década de los 80 y principios de los 90, la decadencia ha sido progresiva, hasta llegar a extremos de ser uno de los territorios más deprimidos de la capital. Con la llegada de las drogas, del caballo, que destrozo tantas vidas, se convirtió en un nido marginal de la prostitución, ante el abandono y olvido de las instituciones. 

El deterioro de este barrio coincide temporalmente con el maltrato a las víctimas de las sentencias de derribo, que ahora  caminan por esta Rúa Mayor pidiendo justicia y, como el Cabildo de Arriba, abandonados por los organismos públicos.

Seguía la Marcha y, después de dejar atrás los esqueletos de esas viviendas, y las pintadas en los muros, que son el grito desgarrador de un barrio, pronto se llega a la calle Alta, y allí, cuando finaliza la cuesta y se llega al rellano, en el número 33 está la sede del Parlamento de Cantabria, un edificio sobrio con un gran pórtico y muros llenos de historia. 

Los manifestantes iban llegando al entorno del Parlamento, y se iban colocando frente al mismo, las pancartas en la zona de Tabacalera, donde estuvo el antiguo convento de Santa Cruz, instalaciones que posteriormente adquirió  dicha empresa. Se cuenta que a finales del siglo XIX llegaron a trabajar más de 1000 operarias que elaboraban cigarros y cigarrillos de forma manual, en el recuerdo mucho más reciente el gran cartel de Altabis, empresa heredera de Tabacalera, que salía siempre en las fotografías.

Allí, contra sus muros, cuántas veces nos hemos apoyado nuestras espaldas, pidiendo justicia, pidiendo que los legisladores dieran respuestas a los afectados. Hoy, ya no existen esos muros, en su lugar se construirán viviendas, que esperamos se realicen cumpliendo toda la legalidad vigente, y que  sus compradores nunca se vean en situaciones como en la que han dejado a cientos de manifestantes que están gritando, ante el Parlamento, desde ese lugar. 

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No han sido pocas las veces que los manifestantes han inundado el pórtico del Parlamento y toda la zona de la antigua Tabacalera. Las pancartas, a uno y lado de la calle Alta, dejaban un pasillo de seguridad, para que pudieran circulaban los vehículos por la zona, mientras, megáfono en mano, las víctimas se desgañitaban, expresando el dolor, el sufrimiento y las injusticias que estaban viviendo. 

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Otras veces, y con los permisos pertinentes de los diferentes presidentes del Parlamento, las víctimas de los derribos se manifestaban dentro del propio edificio, en su patio interior, donde ese grito era atronador, al devolver los muros los ecos de la petición de justicia.

A ese patio del Parlamento, salían los portavoces de los diferentes grupos políticos a saludar a los asistentes, a dar palabras de ánimo, a manifestar los mejores deseos y una pronta solución, incluso comentaban que no había derecho a los que se estaba haciendo con las familias

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El inmueble que acoge actualmente el Parlamento tiene también mucha historia, este antiguo hospital de San Rafael data de finales del siglo XVIII, es de estilo neoclásico, que ha sido declarado monumento histórico-artístico.  Construido entre los reinados de Carlos III y Carlos IV, época en la que, estas instituciones, por seguridad e higiene, se situaban a las afueras de las ciudades. 

Este Hospital de San Rafael empezó a funcionar después de cuatro años de trabajos, y fue inaugurado en 1791. Por entonces, en Europa, se daba el “terremoto” de la Revolución Francesa,  y los ecos  de los lemas “libertad”, “igualdad” y “fraternidad” y se iban abriendo camino. Ese edificio que albergaba el hospital de los pobres de la ciudad, cuando ya Santander crecía, superando los 6000 habitantes.

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Los tiempos cambian y el Hospital de San Rafael dejo de ser utilidad sanitaria para la ciudad, y pasó a tener otras funciones, y vueltas que da la vida, se recuerda que en la Guerra Civil fue una cárcel, recuperándose, más tarde, para funciones mucho más útiles, cómo ser sede de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, donde se impartían sus cursos de verano y, posteriormente, incluso se utilizó como escuela de artes y oficios y de música. Volvió a caer en el olvido hasta que la Asamblea Regional de Cantabria organizó un concurso de proyectos para rehabilitarlo y convertirlo en el actual Parlamento de Cantabria, inaugurándose, como tal, en II legislatura en abril del 1987.  
Allí dentro, en un patio con tanta historia, donde se ha visto mucho sufrimiento, tenemos que reconocer que ha sido la institución que más y mejor ha acogido a las víctimas de las sentencias de derribo.

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Son innumerables las veces que hemos estado en esta institución, ya sea al realizar una Marcha a Santander, un Tren o ruta de los Inocentes, manifestaciones y o concentraciones, de AMA y de su Grupo del Jueves. Hemos conocido muchos presidentes, pero sin duda, con los que más hemos tratado, han sido con Rafael de la Sierra, Miguel Ángel Palacio, José Antonio Cagigas,  Dolores Gorostiaga  y Joaquín Gómez.

Guardo en el recuerdo una entrevista de principios de siglo cuando era presidente del Parlamento Miguel Ángel Palacio, se le expuso con toda la crudeza la dura situación por la que estábamos pasando, después de  su intervención y cuando ya nos habíamos ido, leí en el Diario de Sesiones de Parlamento unas palabras de Sr. Palacio que me llamaron la atención y por las que nos sentimos heridos, volvimos sobre nuestros pasos y se produjo un fuerte encontronazo. La desesperación era tal que no podíamos comprender que las instituciones pudieran echar balones fuera, ¡qué inocentes éramos por aquellos tiempos! Para ser justo con el señor Palacio, después de aquel desencuentro, ha sido una de las personas que más nos han ayudado, desde todos los puestos que ha ocupado, no ha faltado a nuestras reuniones,  su apoyo y colaboración ha sido muy importante durante muchos años, y ahora, retirado de la vida pública, lo cierto es que echamos de menos sus consejos.

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Cientos han sido las reuniones que hemos tenido en ese edificio, donde tanto hemos peregrinado por los despachos de los diferentes grupos políticos, era como un vía crucis, donde íbamos contando nuestros proyectos, iniciativas y penas. 

Allí se ha trabajado mucho y durante mucho tiempo; se crearon comisiones mixtas, con los portavoces de los grupos parlamentarios, y AMA, e incluso se consiguió cuando Javier Fernández era el Consejero que tenía la competencia de urbanismo, también participará en esas Comisiones, que fueron, sin duda, fuente de iniciativas legislativas que hoy están en vigor en nuestro ordenamiento jurídico.

De allí salieron importantes resoluciones, desde las primeras intervenciones de Miguel Ángel Palacio defendiendo una solución para Arnuero, allá por el año 2000, hasta la última proposición no ley aprobada el 3 de mayo de 2021, han pasado más de 20 años. 

Entre las leyes más importantes destacan:

- Ley de Cantabria de 6/2010, de 30 julio, de medidas urgentes en materia de ordenación del territorio y urbanismo. Que entre su articulado buscas dar seguridad jurídica en la compra de una vivienda, publicidad cuando haya demandas sobre la misma, que no pueda volver a suceder lo que ha pasado a tantas familias por la falta de información de las instituciones, cuando hemos adquirido nuestras viviendas y no teníamos ni conocimiento de que las mismas estaban en proceso judicial por el cual podían ser derribadas, como han sido la sentencias firmes que actualmente pesan sobre las mismas.

- Ley de Cantabria 2/2011, de 4 de abril, por la que se modifica la Ley de Cantabria 2/2001, de 25 de junio, de Ordenación Territorial y Régimen Urbanístico del Suelo de Cantabria, en relación con los procedimientos de indemnización patrimonial en materia urbanística. Esta es sin duda, la ley que además de paralizar la ejecución de las sentencias de derribo fue el germen, la semilla, del artículo 108.3 de Ley de Jurisdicción Contencioso-Administrativa aprobada en el Senado, y que es la norma principal para la protección de los terceros de buena en el ámbito del urbanismo. Hoy está sirviendo a miles de familias para tener una herramienta jurídica con la que defender sus legítimos derechos y sus viviendas. Esta norma estuvo en vigor varios años, hasta que fue parcialmente declarada inconstitucional, por su invadir ámbitos de competencia estatal. A pesar de ello, ha sido tan importante y útil,  que merece la pena resaltar el gran trabajo realizado en esta comisión mixta, donde AMA presentó la iniciativa y, con la colaboración de los componentes de la misma, se puedo realizar un trabajo que tuvo resultados muy positivos, y que en estos momentos, se están recogiendo sus frutos en toda España.

- Ley de Cantabria 4/2013, de 20 de junio, relativa al régimen jurídico de las autorizaciones provisionales de edificaciones o actuaciones preexistentes, así como de adopción de distintas medidas para la agilización de los instrumentos de planeamiento. 

Las autorizaciones provisionales es un intento del ejecutivo de Ignacio Diego, y el Consejero Javier Fernández, para que mientras se sustanciaba el desarrollo de los planes urbanísticos, hubiera un paraguas para que no se derribasen las viviendas, ya que se podía caer en la incongruencia de que se derribaran las mismas, y luego fueran declaradas legales.  El Tribunal Supremo declaró inconstitucional la ley también por el ámbito de competencia, y ahora duerme el sueño… Al igual que la norma anterior, por la cual no se podía derribar las viviendas antes de indemnizar a las víctimas, está norma también puede tener recorrido legislativo en el ámbito estatal.

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Estas tres leyes nacen como consecuencia de la situación de desprotección e injusticia, que se comete con el colectivo afectado por las sentencias de derribo, y a iniciativa y petición de los mismos, en busca de soluciones para paliar las lagunas legales, que han propiciado una desprotección de los ciudadanos en la Comunidad de Cantabria y que ha tenido unas graves consecuencias, que actualmente todavía no están resueltas.

Uno de las lagunas más graves consistía en el desconocimiento, por parte del comprador de una vivienda, de sí sobre la misma pesaba cualquier tipo de denuncia que pudiera acabar con una sentencia de derribo, que le dejase totalmente indefenso al tercero de buena. 

Esta es la situación que se ha producido en Cantabria con cientos de familias, que compran una vivienda con todos los permisos pertinentes y años después, se enteran, por los medios de comunicación, de que tienen una sentencias derribo, sin siquiera tener conocimiento de ninguna demanda contra su propiedad. 

La indefensión es total, hay un proceso que acaba con el derribo de la vivienda y la familia que habita en la misma, no ha podido defender su legítima propiedad. La vulneración de derecho es clara y obvia, el olvido legislativo en esta materia también. Por ello, el Parlamento de Cantabria legisla en el sentido de dar publicidad a las demandas presentadas, haciendo que las mismas tengan que ser registradas, por lo menos, cuando la Administración es parte en las mismas, siguiendo las recomendaciones, que a instancia de AMA, requirió el Parlamento Europeo desde su Comisión de Peticiones al Presidente del Gobierno Regional de Cantabria y al Reino de España. Hoy nos sentimos orgullosos de los avances legislativos logrados a nivel autonómico y estatal, pero lamentable no han sido suficiente para dar esa solución que merecen cientos de familias en Cantabria.

Además de las leyes hay muchas otras resoluciones del Parlamento de Cantabria apoyando a los afectados, en los últimos cuatro años, tenemos ni más de menos que cuatro acuerdos por unanimidad, entre ellos una declaración institucional de 3 de mayo de 2017 y  tres Proposiciones no de Ley,  la última justo cuatro años después  de la mencionada  es del 3 de mayo de 2021, y en los siguientes términos:

CON EL FIN DE TERMINAR DE UNA FORMA DEFINITIVA, SIN PÉRDIDA DE PATRIMONIO DE LOS AFECTADOS, CON EL GRAVE PROBLEMA DE LAS SENTENCIAS DE DERRIBO. 

Se presenta la siguiente iniciativa.

Los afectados, y por resolución judicial, “víctimas de las sentencias de derribo”, a través de la Asociación de Maltratados por la Administración -AMA- acuden y solicitan:

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TEXTO APROBADO EL 3 DE MAYO DE 2021

Al Parlamento de Cantabria que se materialicen sus reiterados acuerdos, y para ello inste al Gobierno de Cantabria y a los Ayuntamientos afectados a que se cumpla y haga efectiva la Declaración Institucional aprobada el 3 de marzo de 2017, y las proposiciones no de ley de 18 de mayo de 2019 y 10 de octubre de 2019

Para lo cual, se debe dar una solución definitiva a todos los afectados, por parte de las Administraciones Públicas a la situación que sufren cientos de familias, por el grave problema de las sentencias de derribo, evitando la pérdida de patrimonio, y cumpliendo los Convenios firmados entre los afectados y el Gobierno de Cantabria en toda su literalidad.

Todo ello, sin más dilaciones, llegando a acuerdos con cada afectado, así como desarrollando los Convenios firmados por el Gobierno de Cantabria,  que todos los afectados tengan su Convenio con las administraciones responsables,  y que en el presente año se pueda dar por finalizado este grave problema.

Se insta a los ayuntamientos afectados y al Gobierno de Cantabria a presentar(,) ante las autoridades judiciales, los desarrollos urbanísticos que puedan afectar a la situación legal a las viviendas de las familias que llevan tantos años esperando una solución. 

Así mismo, manifestar la importancia de seguir avanzando en nuestro ordenamiento jurídico en cuantas iniciativas sean precisas, para lograr la protección de los ciudadanos terceros de buena fe en el ámbito del urbanismo, y que situaciones como las descritas no se puedan repetir en nuestra Comunidad.

En tantas reuniones entre las paredes de ese antiguo hospital de pobres, hemos vivido todo tipos de momentos, duros, entrañables, hemos llorado y reído, pero sobre todo hemos trabajado buscan soluciones como si no hubiera un mañana.

Recuerdo circunstancias de mucha tensión con el Presidente del Gobierno, Ignacio Diego, y su Consejero, Javier Fernández, cuando nos decían que no había posibilidad alguna de solucionar una sentencia que fue totalmente lesiva para las familias. Mientras el Gobierno nos manifestaba una cosa, ante los tribunales se hacía los contrarío y ello tuvo consecuencias nefastas en el proceso judicial de Pepín Cano, ya que suponía una gran pérdida de patrimonio para los afectados. Javier Fernández, con los convenios entre Gobierno y afectados por los derribos, palió,  en parte, el grave problema creado. 

Esa situación ha sido de las más desagradables de las vividas allí, con el tiempo y visto con distancia, posiblemente se debió más a la torpeza que a la intencionalidad, de hecho el ex-consejero Javier Fernández y sus convenios son un valor de lo más positivo que tenemos actualmente las víctimas de esta situación. Ignacio Diego apostó abiertamente por la solución al problema y según fue acabando la legislatura se le hizo grande cumplir sus promesas, siempre he creído que nos debe una explicación, pero a estas alturas y fuera de la política, desearle suerte en lo personal.

Otros se nos fueron para siempre como Martín Barriolope, portavoz de PSOE, y hombre socarrón e irónico donde los hubiera, hubo que convencerle de muchas cosas, pero luego fue un verdadero defensor de los afectados. Sin duda, una de las personas más importantes para nosotros dentro del Parlamento de Cantabria fue el añorado Rafael de la Sierra, en su despacho se hicieron muchos proyectos e iniciativas, era además ese enganche para que el presidente Miguel Ángel Revilla bajase al mundo de los mortales y viera nuestra situación con otros ojos, su pérdida fue sin duda doble, la del amigo y la del jurista y conocedor de las instituciones que tanto nos ayudó.

Había ocasiones en que los representantes de AMA estábamos reunidos dentro del Parlamento y desde la calle Alta llegaban los gritos de nuestra gente, que traspasando los gruesos muros del edificio, pedían justicia. En la grada de invitados, hemos escuchado hermosos discursos, hemos llorado de emoción con alguna intervención que recordaba lo sufrido por las familias y la necesidad de esa solución, pero las hermosas palabras son una caricia para un momento y, si no se convierten en hechos, una decepción para todos.

En el Diario de Sesiones de Parlamento de Cantabria se pueden leer discursos que nos pueden emocionar de diputados como María José Sainz de Buruaga, Rafael de la Sierra, Miguel Ángel Palacio, Íñigo Fernández, Javier Fernández, Rosa Eva Díaz Tezanos, Ignacio Diego, Martín Barriolope, Francisco Fernández Mañanes, Verónica Ordoñez, Rubén Gómez, Félix Velasco, Diego Marañón, Pedro Hernando, José María Mazón, José Vicente Mediavilla, José Manuel Rodríguez Viadero, Miguel Revilla,  y muchos más…

El Parlamento de Cantabria es la institución que representa al pueblo de Cantabria, órgano legislativo basado en el principio de la soberanía popular, el principio de igualdad y el principio de representatividad. En el Parlamento se encuentran representados todos los habitantes que conforman los 102 municipios de la Comunidad Autónoma de Cantabria, desde la entrada en vigor del Estatuto de Autonomía para Cantabria, el 1 de febrero de 1982. Ahí  se manifiesta y representa su voluntad, y donde tantas veces han pedido que se dé una solución a las víctimas de las sentencias de derribo.

Sin duda, esta institución es la que mejor ha tratado a las víctimas de los derribos, donde hemos podido llorar, contar nuestras penas y encontrar compresión, ver leyes y resoluciones que  una y otra vez piden la solución para los ciudadanos, hemos encontrado amigos, personas que no dudamos que nos aprecian, pero como manifestaba un consejero, “el Parlamento es capaz de prometeros las estrellas y la luna juntos,  porque, al final, no tienen que darlas ellos”. 

Una de los mayores desprestigios que puede tener cualquier institución es engañar a los ciudadanos o hacer ejercicios de hipocresía, y algo de ello puede haber, ya que los acuerdos del Parlamento de Cantabria que piden una solución para los afectados por dos veces ene 2019 eran aprobados por unanimidad y todos saben que la mayoría es la que apoya al Gobierno de Cantabria, y muchos, entre ellos el Presidente del Gobierno Miguel Ángel Revilla ha votado algo que, reiteradamente, no han cumplido.

Hay quien nos ha dicho, que ir al Parlamento es perder el tiempo, ya que sus resoluciones e incluso sus las leyes del parlamento son papel mojado, pérdida de tiempo. Desde luego puede ser, pero la alternativa de no ir por las instituciones es muy complicado, y un colectivo como el nuestro, que tiene como sello de sus actuaciones el respeto hacia todos y hacia todas las instituciones, y además es justo reconocer  que aquí hay normas que están siendo muy útiles para todos los ciudadanos. Por otra parte, sinceramente, el colectivo de víctimas de las sentencias derribo, con edad media cercana a los 70 años, no están para aquello de “… a las barricadas…”, lo cual no quiere decir que no se defiendan con el alma los derechos legítimos de nuestras familias.

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En el Parlamento de Cantabria muchas veces hemos visto nacer la esperanza, alimentarla e incluso creer que estábamos a un paso de dar con la solución final, sin embargo, todavía eso no se ha hecho realidad, y el tiempo para la mayoría se va acabando, y ese tiempo cada vez hace que la injusticia sea más grande…

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Aunque sea por vergüenza torera, creo que esta es la última oportunidad para cumplir lo que este Parlamento ha aprobado, para que no vuelvan a decepcionar a las familias, y para que no tengan que oír, en sus puertas, que “las resoluciones del Parlamento de Cantabria son papel mojado”.

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Después de que las autoridades nos dieran  buenas palabras, la Marcha seguía su camino por la calle Alta...

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