lunes 21/6/21
SUCESOS

Cuatro años y nueve meses por intentar matar a otro hombre a disparos: "Estoy muy arrepentido"

Imagen del juicio
Imagen del juicio

La Audiencia de Cantabria va a condenar a cuatro años y nueve meses de prisión a un hombre que intentó matar a otro a disparos en diciembre de 2019 en Renedo de Piélagos y que ha reconocido los hechos, también este jueves en el juicio celebrado contra él por un delito de asesinato en grado de tentativa y otro de tenencia ilícita de armas en la Sección Tercera con conformidad de las partes. "Quisiera pedir otra vez disculpas por lo sucedido. Estoy muy arrepentido", ha manifestado durante el interrogatorio el procesado, que ya pidió perdón y lo ha vuelto a hacer ahora. Además, a preguntas de la fiscal, ha admitido de nuevo lo ocurrido y su autoría, así como la indemnización extrajudicial al perjudicado, que se da por resarcido de los daños sufridos y renuncia a acciones civiles.

Aunque ha habido acuerdo entre el ministerio público, la acusación particular -ejercida por la víctima y el Servicio Cántabro de Salud, cuyo letrado no se ha personado en la vista- y la defensa, se ha tenido que celebrar el plenario, por ser un procedimiento sumario ordinario, que exige una mínima prueba de cargo.  No obstante, debido a esa conformidad, se han reducido bastante tanto la testifical como la pericial. En el desarrollo de la primera ha comparecido únicamente el herido, que tras indicar que tenía una relación de amistad con el encausado ha relatado lo que pasó el día de los hechos, el 21 de diciembre de 2019.

El afectado, que entonces tenía 41 años y residía en Renedo, ha explicado que a primera hora de la mañana el acusado -de 37 y vecino de Maliaño- le llamó al portal, como había hecho otras veces que quedaban -esta vez para una obra-. En concreto, le avisó su hija, por lo que bajó "en pijama" y "zapatillas" a la calle, donde comprobó cómo se iba el acusado. Ante esto, le siguió, pero el procesado se dio la vuelta y volvió andando hacia él, le insultó y sacó una pistola, tras lo cual echó a correr aunque se tropezó. En ese momento, recibió un impacto de bala por la espalda, y después otro, cuando estaba en el suelo al haberse caído por una barandilla -que separaba la rampa de acceso al garaje- a una altura de cinco metros.

Desde allí, ha proseguido el afectado, miró hacia arriba y vio cómo el implicado volvió a disparar, pero "se debió quedar sin balas o no funcionaba la pistola", ha razonado, para añadir que salió corriendo, "descalzo" en el último tramo.

Por su parte, y según el escrito de acusación pública, el sospechoso se dirigió andando hacia la finca de una vivienda de Renedo donde escondió la pistola, aunque a continuación se personó en el cuartel de la Guardia Civil de la localidad a confesar lo ocurrido.

A petición de la representante del ministerio público, ha precisado que no hubo pelea -"no dio tiempo" y que estuvo ingresado en el hospital 15 días, cuatro de ellos en cuidados intensivos. Y a preguntas de su abogado, ha manifestado que no esperaba la "reacción" que ese día tuvo el procesado, con el que tenía una relación "normal" e incluso "buena", según la ha calificado.

EXISTIÓ RIESGO VITAL

En la prueba pericial han comparecido dos forenses, entre ellos el que se encargó del informe posterior a las lesiones sufridas. Ha detallado que presentaba dos heridas de bala: una que entró por la espalda y salió por el tórax y otra en la zona izquierda del pecho, sin orificio de salida, y oblicua: causada de arriba hacia abajo y de delante hacia atrás, ha apuntado. Además, sufrió otras lesiones a consecuencia del salto, como cuatro costillas fracturadas y diversas contusiones.

Este experto ha remarcado que existió "riesgo vital por muchísimas razones", como las heridas de bala o la sangre que perdió, que de no haberse tratado y a tiempo podrían haber tenido consecuencias "muy graves" e incluso la muerte. Interrogado al acusado y practicas las pruebas testifical y pericial, las partes han dado por reproducida la documental y han elevado a definitivas sus conclusiones. En el turno de informes solo ha intervenido la fiscal, para destacar que existe "base más que suficiente" para condenar por estos hechos, como el propio reconocimiento de los mismos por su autor, a lo que se suma la "pequeña" prueba practicada en el plenario.

También ha subrayado que se aplican las atenuantes de confesión, al admitir lo sucedido con "proximidad" temporal a los hechos -justo después de que ocurrieron- y de reparación del daño, al haber abonado 45.000 euros al perjudicado.

El acusado, en prisión provisional desde los hechos, no ha ejercido su derecho a la última palabra y el juicio ha quedado visto para sentencia, que se dictará conforme al acuerdo alcanzado: tres años y nueve meses de cárcel por el asesinato en grado de tentativa y un año más por tenencia ilícita de armas.

Además, como pedía el ministerio público y a lo que se han adherido las partes, se prohibirá al procesado acercarse a la víctima, a su casa o lugares que frecuente a menos de 500 metros y a comunicarse con él por cualquier medio, directo o indirecto, durante ocho años.

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