sábado 27/11/21
cultura

Altamira está “permanentemente monitorizada” para detectar si hay razones para el cierre de la cueva

Pilar Fatás considera que los problemas de la Capilla Sixtina del arte rupestre son “comunes a otras muchas” cavidades, aunque reconoce que “no es sencillo” encontrarles solución.

El próximo Patronato de Altamira contará con la presencia del nuevo director del Museo
La cueva de Altamira está monitorizada constantemente

La directora del Museo Altamira, Pilar Fatás, ha afirmado que la cueva está "bien cuidada" y "permanentemente monitorizada como si de un enfermo se tratara", lo que permitirá "detectar inmediatamente" cualquier circunstancia que obligara al cierre de la misma, una decisión que si llega el momento se "tomaría" porque la "primera responbailidad es velar por la preservación".

Así lo ha dicho, en una entrevista en RNE, recogida por Europa Press, Fatás, quien ha aclarado que en Altamira siempre las aperturas y los cierres son "temporales". "Nunca podremos decir que la cueva está abierta para siempre ni la cueva está cerrada para siempre porque siempre depende de los estudios científicos", ha apuntado.

Respecto al estado de la cueva, uno de los temas que se han abordado en el Patronato celebrado esta semana, en el que se decidieron mantener las visitas experimentales aunque se planteó la posibilidad de estacionalizarlas, Fatás ha asegurado que la conservación del arte rupestre de Altamira padece "problemas comunes" a "otras muchas" cavidades, aunque ha reconocido que "no es sencillo" encontrarles solución.

Fatás ha apuntado que los riesgos se deben a una "multitud de factores", como la humedad, la temperatura o el nivel de CO2

Como "principales riesgos" ha citado la pérdida de pigmento de las pinturas por el arrastre del agua y el biodeterioro, problemas en los cuales se está "focalizando" el esfuerzo científico por la búsqueda de soluciones. A pesar de ello, ha señalado que el estado de la cueva se mantiene como en patronatos anteriores.

Ha apuntado que los riesgos se deben a una "multitud de factores", como la humedad, la temperatura -que ha sufrido un ligero incremento- o el nivel de dióxido de carbono (CO2), y a la "interacción" entre ellos.

Por ejemplo, el exceso de humedad que produce goteos en el techo de los bisontes policromados ha explicado que se da, sobre todo, entre febrero y junio, por lo que se está estudiando la posibilidad de estacionalizar las visitas, algo que se planteó en el Patronato de esta semana.

Fatás ha explicado que la decisión sobre la estacionalización de las visitas experimentales se tomará "en los próximos meses" y, según ha comentado, podría ser el reducirlas o eliminarlas en ese periodo, trasladándolas a los otros meses en los que la cueva es más estable, en los que, incluso, podrían entrar "un par de grupos a la semana".

Fatás ha reconocido que "cualquier modificación" en los factores de humedad, CO2 y temperatura podrían desencadenar "procesos físicos, químicos o biológicos" que empeoren las condiciones de conservación del arte ruprestre que alberga Altamira, aunque es algo que se podría detectar de forma inmediata gracias a la monitorización de la cavidad para poder tomar decisiones.

MÁS VISITANTES

Por otra parte, la directora de Altamira se ha referido al volumen de visitantes de la cueva, que en 2016 el número se incrementó un 8%, hasta los 285.000, una "tendencia creciente" que, según ha dicho, se ha mantenido en lo que llevamos de 2017.

Según ha señalado, en los cinco primeros meses, de enero a mayo, el número de visitantes se ha incrementado un 3%.

Estos datos, según Fatás, convierten a Altamira en el "segundo o tercer" museo estatal más visitado de España.

BALANCE “MUY POSITIVO”

A falta de aproximadamente un mes para cumplir su primer año al frente del Museo Altamira, Fatás, que se puso al frente tras el fallecimiento en febrero de 2016 de su antecesor, José Antonio Lasheras, que murió en un accidente de tráfico, ha hecho un "balance muy positivo" de este periodo.

Fatás ha reconocido que "los primeros meses fueron complicados" y de "adaptación" a la ausencia de Lasheras pero, posteriormente, se ha conseguido, a su juicio, "remontar entre todos" las líneas de trabajo que existían.

"Van saliendo las cosas, vamos avanzando, vamos mejorando en nuestras infraestructuras, en nuestros propuestas para los visitantes y por lo tanto puede decir que estoy contenta. Estoy satisfecha con el trabajo que hemso podido desarrollar", ha afirmado.