domingo 11/4/21
TRIBUNALES

La acusada de matar a su cuñada intentó decapitar el cadáver y se tiró cerillas encima

Acusada de asesinar a su cuñada, a la que apuñaló en la vivienda en la que convivían en Torrelavega y prendió fuego después a la vivienda
Acusada de asesinar a su cuñada, a la que apuñaló en la vivienda en la que convivían en Torrelavega y prendió fuego después a la vivienda

La acusada de matar a puñaladas a su cuñada y prender después fuego al domicilio en el que convivían en Torrelavega admitió los hechos a los policías que se personaron en lugar, a los que manifestó que habían tenido "una pelea" y que había "acuchillado" y "matado" a la hermana de su pareja.

Además, la procesada -que en opinión de los agentes estaba "tranquila" y solo presentaba "pequeños cortes" en las manos-, habría "intentado decapitar" el cadáver, según uno de los efectivos que se encargó de la inspección ocular del piso y que ha destacado al respecto que el cuerpo tenía "ventitantas" puñaladas, algunas por el pecho "y a la altura del corazón", y también "un gran corte" en el cuello que apunta a esa posibilidad.

En la tercera sesión del juicio con jurado que se está celebrando en la Audiencia de Cantabria por este crimen, sucedido el 26 de julio de 2019, también han declarado los bomberos que abrieron la puerta del domicilio y del dormitorio donde encontraron a la fallecida junto a la sospechosa, ambas encima de la cama. La primera estaba tumbada y la segunda sentada, con una caja de cerillas: "Las prendía y se las estaba tirando encima", observó este testigo.

El fuego había quemado "parcialmente" el cadáver y el colchón, que además estaba "calado hasta abajo" de sangre, que también había en el suelo de la habitación así como restos, por "rozadura" al pasar, en un mueble de la cocina, donde se halló la navaja empleada. Estaba en un lugar "visible" y tenía un tamaño "considerable", de más de 20 centímetros de hoja y unos 50 desplegada, ya que era "como las típicas navajitas pequeñitas, pero en versión grande", ha comparado uno de los efectivos que intervino tras los hechos.

Este miércoles se ha celebrado la segunda parte de la prueba testifical, con la declaración de agentes de la Policía Nacional y los Bomberos Municipales que acudieron sobre la una y media de la tarde al inmueble alertados por familiares de la víctima, que estaban "preocupados" porque llevaban desde primera hora de la mañana sin poder contactar con la víctima y sin que la acusada les dejara acceder al interior. Y tampoco pudieron tirar la puerta abajo.

En esa llamada, les advirtieron de la "mala relación" entre ambas y de la posibilidad de que hubiera habido algún "problema". Como los policías tampoco lo lograron, avisaron a los bomberos, que no consiguieron acceder por la ventana y abrieron la puerta con un aparato hidráulico. Efectivos de ambos Cuerpos accedieron a la vez y justo antes de entrar habían empezado a "oler a humo" y comenzó a salir por debajo de la puerta. Cuando pasaron el umbral había ya "bastante" y poca visibilidad, también porque estaban bajadas las persianas, así como las puertas de las habitaciones. Estaba "muy oscuro", ha afirmado uno.

Había dos focos, "completamente distintos", en sendas habitaciones, incluida en la que se encontraban las dos mujeres juntas, encima de la cama, que estaba "empezando a arder", en concreto las sábanas. También había un "pequeño fuego" sobre la acusada, que se estaba echando "un montón" de cerillas encima. Fue hallada apoyada, como "semiabrazada", sobre la víctima, que por su parte yacía tumbada en el colchón hacia arriba pero "medio ladeada", en pijama y con los pies colgando hacia el suelo, ha descrito el policía que sacó a la sospechosa al descansillo para evitar riesgo de intoxicación por humo.

HABÍAN TENIDO UN PELEA Y HABÍA MATADO SU CUÑADA

Y aunque en ese primer momento "no dijo nada, ni una palabra", después, en el rellano, manifestó a dos compañeros suyos que preguntaron qué había pasado, que habían tenido "una pelea" y había "acuchillado" y "matado" a su cuñada. Estos efectivos que permanecieron con la sospechosa coincidieron en que estaba "tranquila" y no presentaba "signos de violencia", más allá de "pequeños cortes" en las manos. "Vimos cómo estaba el tema y se la detiene", ha apuntado uno sobre el arresto.

Y los que inspeccionaron la vivienda una vez sofocados los focos y levantado el cadáver, no vieron "especialmente revuelto" el piso ni un "desorden fuera de lo normal", salvo "varios trastos" después de la puerta principal, que habían sido apartados al entrar. Entienden estos testigos que la intencionalidad era imposibilitar o dificultar el acceso.

Por su parte, la del dormitorio donde tuvo lugar el crimen también "costó" abrir, ya que estaba cerrada con el pestillo que la víctima había colocado tiempo atrás debido, según testificaron sus familiares, a que tenía miedo a la acusada, que en el arranque de la vista reconoció parcialmente los hechos -dijo que había cometido cuatro de la veintena de las puñaladas, pero alegó que "un científico me programó para que lo hiciera"-. Además, la implicada, internada en la actualidad en la unidad de Psiquiatría del Hospital Valdecilla, se mostró conforme con la pena de catorce años y nueve meses de cárcel que pide la fiscal por asesinato, mientras que la acusación particular ejercida por la familia interesa 22 años.

PROVOCÓ EL FUEGO CUANDO LLEGARON LOS BOMBEROS

En el plenario, que se desarrolla en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial, estos testigos -que han declarado un día después que familiares y vecinos- han considerado que la procesada provocó el fuego cuando se percató de la presencia de policías y bomberos y de que estaban tratando de acceder a la vivienda. En este sentido, han apuntado que el incendio "provocado" en el otro dormitorio y que se había "calcinado en parte" se originó sobre ropa que había encima de la cama, pero no había pasado "mucho tiempo" entre el inicio y la llegada de los efectivos.

En una tercera habitación, la del hermano de la fallecida y pareja de la acusada, encontraron sobre la cama un bolso tipo mochila con joyas y el pasaporte de la acusada que, posteriormente, cuando fue traslada al Hospital Sierrallana, estaba "más agitada y llorando". El juicio continuará el jueves con la prueba pericial, conclusiones e informes, y concluirá el viernes con la deliberación y veredicto del jurado.

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